Diario de León

Cidrás: «La mediocridad se ha instalado en demasiados ámbitos»

Verónica Viñas
León

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Salvador Cidrás (Vigo, 1968) llega al Musac con un proyecto titulado 24 horas y 10 minutos , que el público podrá contemplar a partir del sábado, cuando se inaugure la décima temporada de exposiciones. Cidrás ofrece una gran instalación de obras inéditas realizadas específicamente para el museo leonés, donde ensalza el valor de la juventud. -El proyecto que presenta en el Musac se titula «24 horas y 10 minutos», da la sensación de que quiere hacerle trampa al tiempo... -Todo lo contrario, la exposición toma el título de una pieza de vídeo titulada 24 horas 10 minutos; a modo de documento, representa lo real, el día completo de trabajo de un muchacho en la Galicia rural. -¿No le subleva que en tiempos de crisis el arte se convierta en refugio de especuladores? -No, lo que me subleva es que en tiempo de no crisis el refugio de especuladores era la vivienda. El arte, las joyas, las antigüedades no son un bien de primera necesidad. -¿Qué supone para usted ser un artista de la colección Musac? -Fundamentalmente, reconocimiento a mi trabajo, visibilidad. -¿Cómo se crea una obra para un espacio concreto, en este caso, para la sala 3 del Musac? -Es el momento que más disfruto, manejar planos, visitar las salas, hacer maquetas. El Musac tiene una arquitectura de escala monumental, no es fácil adecuar recorridos, la escala de las obras. Para mí ha sido un reto muy enriquecedor, ya que significa experiencia, materializar ideas. -Salvo artistas como Damian Hirst, que escandalizan sobre todo por el precio de sus obras, ¿no cree que el arte ha perdido su lado más provocativo? -Provocar es muy fácil. Precisamente, el arte mas interesante es aquel que cuestiona el mundo en que vivimos que no necesita participar de lo sensacionalista. -¿Le atrae más la epidermis de los paisajes que la de los seres humanos? -Me interesa la presencia del ser humano en el paisaje, en la ciudad, en el espacio. -¿No cree que el arte se ha «apoltronado»? -Yo creo que son las instituciones las que se han apoltronado, necesitamos espacios de producción activos que generen proyectos, debate, intercambio de ideas. El arte es exponente de la realidad de un país lo mismo que la ciencia, la educación, el deporte... Tenemos mucho potencial, pero no se invierte en él. -¿Qué le gustaría que pensaran los visitantes del Musac al ver su obra? -Sobre todo, que tuvieran libertad de compartir su experiencia con lo que están viendo. Creo que la andadura del Musac en León ha generado un público exigente con criterio propio que no necesita ya de un único significado, sino que es capaz de disfrutar de la obra de arte desde múltiples perspectivas. -¿No cree que con la mezcla de formatos y lenguajes, el artista ha perdido el «hilo directo» con el espectador? -Como antes comentaba, poco a poco el espectador tiene más formación artística y es capaz de leer los distintos lenguajes, no se trata de confundir, sino de ampliar conceptos, sensaciones... -¿Los mediocres también lo tienen más fácil en el mundo del arte? -Creo que la mediocridad se ha instalado en demasiados ámbitos de nuestra sociedad, comenzando por la clase política, que, inexplicablemente, tiene en nuestro país demasiado poder de decisión en el mundo del arte. Parecería que el mediocre premia al mediocre para perpetuarse, así que necesitamos una verdadera revolución que invierta esta tendencia. -¿Los críticos de arte son una especie a extinguir? -No lo creo, tengo esperanza en nuevas generaciones de comisarios que apuesten por el arte español sin complejos, estableciendo canales de promoción e intercambio. En definitiva, situar al arte contemporáneo español en el circuito artístico internacional.

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