La obra, mayor que la destruida, tenía que haberse inaugurado en julio
La Negrilla no saldrá del almacén hasta que el Ayuntamiento pague
El leonés Amancio González no ha recibido ni un euro de los 98.000 que cuesta la escultura
La Negrilla lleva dos meses en un almacén. La escultura ocupará el lugar de la Vieja Negrilla, que pereció víctima de un accidente automovilístico, al chocar contra ella el conductor de una camioneta que perdió el control de su vehículo. La nueva obra tenía que haber sido inaugurada el pasado mes de julio. El artista leonés Amancio González, autor tanto de la pieza destruida como de la que la sustituirá, no ha percibido aún un solo euro de los 98.000 en los que está valorada la nueva obra. El coste de la escultura será sufragado por el Ayuntamiento de León, Feve y la compañía Pelayo, aseguradora del conductor que causó daños irreparables en el emblemático gigante de granito anclado desde hacía diez años en la plaza de Santo Domingo. Aunque esta compañía hizo efectiva su parte hace meses al Ayuntamiento, el artista espera «que confluyan tanto energías terrestres como cósmicas» para cobrar. Amancio González desmintió ayer haber recibido ofertas de otros ayuntamientos, que estarían dispuestos a pagar de inmediato el precio de la escultura para llevársela a una provincia vecina. La historia La Vieja Negrilla se había convertido en un símbolo de la ciudad, cargado de leyendas y de historias mágicas de buena suerte. Y es que detrás de esta obra hay una preciosa historia, la de la memoria del artista, quien se trajo de su Villahibiera natal el recuerdo de un gigantesco olmo, vaciado por la carcoma, en cuyo interior transcurrieron muchos juegos infantiles. La obra, que llegó de forma provisional a Santo Domingo y encontró en esta plaza acomodo definitivo, necesitaba una intervención urgente. La Escuela Taller reparó lo que pudo, aunque el gigante había sufrido numerosas amputaciones de dedos. La nueva escultura ha sido realizada en bronce, un material más duradero que el granito. Aunque recordará a su predecesora, La Negrilla tendrá «alma propia» y será, además, de mayor tamaño que la anterior. Lo que el Ayuntamiento no ha aclarado aún es el destino del cubo luminoso colocado en el lugar donde pereció La Vieja Negrilla y que después de tantos meses se había integrado al paisaje urbano.