Diario de León
Publicado por
JOSÉ JAVIER ESPARZA
León

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TVE-1 estrenaba esta semana nueva serie española de ficción: Guante blanco, un producto de Bambú creado por los mismos que hicieron Desaparecida. La serie cuenta, desde dos perspectivas simultáneas, la historia de una banda de ladrones de «guante blanco» y sus fintas para eludir la acción de la policía; esas dos perspectivas que comparecen a la vez son, evidentemente, la de los ladrones y la de la policía; esta última descansa sobre Carlos Hipólito, que hace de inspector y narra el relato en una serie de sucesivos flash-back. Al mismo tiempo, Guante blanco se detiene en la vida familiar de los protagonistas, construyendo así una narración bastante densa. El estreno vino precedido de un acontecimiento: el partido de fútbol entre Bélgica y España, que fue lo más visto de la semana. TVE-1, habilidosa, utilizó un recurso de manipulación de los tiempos que no ha dejado de valerle reproches pero que, desde la lógica del programador, es difícil censurar. Fue que, concluido el partido de la selección, la Primera redujo el post-partido a veinte segundos, de manera que el mayor número posible de espectadores se encontrara con Guante blanco sin darle tiempo ni a levantarse del sillón. Algunos comentaristas -en la radio- pusieron el grito en el cielo, pero no veo por qué habría que reprocharle a TVE-1 que haga lo mismo que los demás, siempre y cuando la añagaza no afecte al partido propiamente dicho; a ese respecto, mucho más reprobable me parece ese hábito que tiene TVE de llenar los partidos de fútbol de anuncios de los propios programas y de promociones varias. El caso es que nunca sabremos si el truco funcionó. El Bélgica-España lo vieron seis millones y medio de personas (un 37,1% del público); el estreno de Guante blanco lo presenció una media de 2,5 millones, más o menos (el 15,9%). Como Guante blanco tuvo más público que El internado de Antena 3, puede interpretarse que la maniobra de TVE salió bien; pero como la Primera perdió cuatro millones de espectadores (que se dice pronto) entre el fútbol y la serie de Bambú, también puede interpretarse que salió mal. Sea como fuere, lo cierto es que Guante blanco no es mal producto: la historia es interesante, está bien contada, las interpretaciones son eficientes, el guión se ha escrito con gracia y la puesta en escena es de las que hay que tomarse en serio. Se puede oponer que ya tiene bemoles lo de TVE: enredarse en elegantes historias de ladrones de «guante blanco», guapos, educados e inofensivos, cuando la calle está llena de chorizos que te roban y te navajean y cuyos delitos, como es bien sabido, ya ni se denuncian. Confieso que ante esa objeción no se me ocurre respuesta alguna. Pero Guante blanco, al fin y al cabo, sólo es televisión, ¿no?

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