| Entrevista | Miguel Delibes |
«Mi gran secreto es que hablo claro»
Destino reedita «El hereje», uno de los libros más vendidos de Delibes, con el que el escritor se estrenaba en el relato histórico
Hace diez años Miguel Delibes daba a la imprenta El hereje, una de sus novelas más vendidas (cerca de un millón de ejemplares) y con la que el escritor vallisoletano, de 88 años, se estrenaba en el terreno del relato histórico. El hereje narra los avatares de un foco protestante que hubo en Valladolid en el siglo XVI. Tal fue el impacto de este texto -Destino acaba de lanzar una edición conmemorativa con grabados y mapas- que el ayuntamiento de la ciudad creó una ruta turística para seguir los pasos de Cipriano Salcedo, simpatizante de las ideas de Lutero y eje de la novela. El protagonista nació de la imaginación de Delibes, pero el escenario es una escrupulosa recreación de la época. La idea surgió durante una charla con un abogado penalista, quien le mostró un capítulo de la Historia de los heterodoxos españoles, de Menéndez Pelayo, donde se hacía referencia a este foco protestante. Delibes tardó tres años -desde 1995 a 1998- en documentarse y redactarla. -¿Que afinidades tiene usted con Cipriano Salcedo? -Bastantes. Admiro la lealtad y la fidelidad a su propia conciencia. También su humanidad. -Hay algunos historiadores que asocian protestantismo con progreso, y catolicismo con estancamiento, ¿es así? -No. De ninguna manera. El progreso y el estancamiento del hombre responden a causas distintas. Excepcionalmente, en algunos casos concretos, sí ha podido influir la religión. -¿Qué tal le cae Lutero? -Los grandes hombres dependen de sus biógrafos. Lutero, a veces, se nos antoja brillante; en otras ocasiones se nos presenta confuso y apagado. Todo depende de quién nos lo cuente. -Un auto de fe, como los de 1559 y 1568 en Valladolid, retransmitido en directo por televisión, ¿tendría récord de audiencia? -Creo que no. Bueno, espero que no. Aunque sé que hay personas que pueden pensar lo contrario. -Si la Iglesia condena la homosexualidad, ¿las almas de las parejas homosexuales no van al cielo? -Es un tema serio y delicado. No se puede despachar con una o dos frases. Yo, al menos, me siento incapaz de ello. -¿Qué tipo de homenaje brinda «El hereje» a Valladolid? -Difundir su nombre e impulsar su historia. -Elija dos o tres rincones que se citan en la novela. -El ayuntamiento de Valladolid ha trazado una ruta con todos los lugares. Me remito a ella. No podría prescindir de ninguna calle ni de ninguna plaza. -Usted es el espejo humano y literario de miles de españoles. ¿Dónde está el secreto? -Mi único secreto es que hablo claro. Hablo claro y procuro escribir diáfano. Pero eso no es ningún secreto. Es una moral elemental. -Fiel a una esposa, fiel a un editor, fiel a la caza menor con perro, fiel a su ciudad, fiel a las hermanas Williams... ¿Es usted un milagro del catolicismo o un milagro del protestantismo? -No me tengo por hombre milagrero. Pero sí soy una persona fiel. -Es de los escasos escritores españoles que ha rechazado ganar premios amañados. 1397058884 Los rechazo porque no me abrazo a cualquier premio. 1397058884 Si no le conceden el Nobel ¿peor para el currículum del Nobel? 1397058884 En este caso me dejo querer.