Purple que te quiero Purple
Fue mod Sergi Arola, el cocinero con estrellas Michelín y también el mediático, que algún día tendría que cocinarse un plato dedicado a aquellos años en los que cogía el bajo y soñaba con ser Bruce Foxton. Mario Martínez, el guitarra de La Unión, antes de que él y sus amigos aullaran ventas millonarias con su
paseaba en parka por Argüelles y veía y reveía
. También fue mod Ariadna Gil, pero porque sus hermanos eran la gente de Brighton 64 y Matamala y ella ha confesado que se ponía en primera fila y sólo se vestía así para la ocasión. Otra actriz, Pilar Castro, pasó sus tardes vestida de mod, como atestiguan fotos de la época, antes de embarcarse en proyectos interpretativos. De su partenaire televisivo en
, Willy Toledo, no hay datos que lo asocien a esta corriente. Otro catódico reciente, Miqui Puig, también lo fue y tuvo además éxito con Los Sencillos. Y, aunque fuera de la militancia, siempre guardará un rinconcito de su corazón para sus años mod. Además de despachar excelentes últimos discos, ahora Puig pasa algunas jornadas de su vida juzgando a proyectos de artistas que aparecen ya como freaks consagrados.
En León, fue mod Héctor Escobar, bajista de Los Flechazos (y se supone que todos los que tocaron en la banda más importante de la España mod), ahora reconvertido a librero y editor de éxito. Hasta Juancho López, de Lizard Music, se embelesó con la cultura mod, aunque derivó en ambientes más duros y terminó por ser hombre de confianza de los Dover. En León fue mod hasta algún rockero despistado. Y fue mod hasta mi hermano Raúl, que encargó a una chica que viajaba a Londres una parka y la chica se lío y le trajo un impermeable de pesca. Y, claro, lo dejó. Tampoco se interesó por la pesca. Y Paul Weller lo dejóm directamente. Y Álex Cooper se alejó. Y alguno se supone que habrá llegado. Pero entre todos hay en León un grito pacífico de música y de mística sixtie: «¡We-™re the mods!»