Diario de León

| Reportaje | La azarosa historia de una estatua |

El destierro de la vieja Nueva Negrilla

La escultura del artista leonés Amancio González espera impaciente en un taller desde hace tiempo a que el Ayuntamiento decida colocarla en su «puesto» de Santo Domingo

La escultura que sustituirá a la Vieja Negrilla, destruida por una furgoneta que la embistió, está l

La escultura que sustituirá a la Vieja Negrilla, destruida por una furgoneta que la embistió, está l

Publicado por
Marcelino Cuevas
León

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Un gato silencioso y asustadizo es el único compañero de la broncínea Vieja Negrilla en su exilio de las frías riberas de Lorenzana, donde vive en silencio sus primeras semanas de vida, en un retiro obligado y secreto.

Se podría escribir una novela con la azarosa vida de esta estatua que nació, como todos, de barro, aunque no fuese la arcilla de siempre, sino un nuevo material propio del siglo XX. La escultura vivió su esplendor con recato, parecía que se había apropiado de mala manera de se pequeño solar en la orgullosa Plaza de Santo Domingo. Pronto los leoneses se acostumbraron a quererla, los niños disfrutaron escalándola-¦ y se hizo imprescindible.

Viendo como la erosión urbana la afectaba, cada vez con más inclemencia, muchos rompimos lanzas porque la mano mágica del escultor transmutara el caduco material por el noble bronce.

Pero las arcas del Ayuntamiento están en crisis desde hace decenios y la Negrilla moría, se desmoronaba. Con la mejor de las intenciones la restauraron y la pintaron con la misma técnica que se emplea en embadurnar las altivas figuras de los gigantones sanjuaneros. ¡Dios les perdone!

Pero hace un año, un automovilista que vaya usted a saber en qué condiciones llegó de madrugada a la céntrica plaza, la embistió y la destrozó. La Vieja Negrilla, como los árboles a los que representaba, terminó su existencia de forma trágica. Vuelta la burra al trigo, se hicieron los posibles por recuperarla, naturalmente en bronce y para siempre, o casi. Costó, pero al final la generosidad de Renfe y la aportación de obligado cumplimiento del seguro del coche asesino, consiguieron el milagro.

Toneladas de arcilla

Amancio se metió en su taller con toneladas de arcilla para repetir su azaña, para recuperar de la memoria a La Vieja Negrilla.

Pero, naturalmente, la interpretación no podía ser la misma, el artista ha evolucionado desde aquel lejano momento en el que modelara la figura para un ilusorio Parque Escultórico de Trobajo del Cerecedo. La cosa se llevó en estricto secreto, pero finalmente la imagen en barro de la Vieja Negrilla fue admirada por todos. Muchos problemas hasta que el molde de barro se convirtió en la estatua definitiva, pero, finalmente, las cosas se fueron solucionando y desde hace algún tiempo, ya más de un mes, la Negrilla aguarda su triunfal llegada a Santo Domingo. Un gato gris la compaña en su verde destierro.

La Negrilla se muestra tímidamente a los grajos que cada mañana surcan el cielo desde los márgenes cercanos del Bernesga y a los afortunados visitantes que la ven y la olvidan, pues hay que reservar la sorpresa, hay que esconderla hasta que las altas instancias se junten para la triunfal ceremonia de su regreso. No sé si los niños podrán subirse a sus hombros esta Navidad, quizá las grúas ya estén a punto para alzarla al carro triunfal que la lleve a su lugar de siempre, pero no hay duda de que para La Vieja Negrilla siempre hay algún problema, alguna cortapisa que no la deja vivir en paz.

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