Es el segundo Festival de Invierno, que tanto éxito tuvo el año pasado
El sonido del rabel y la zanfoña regresa a Matallana de Torío
Mañana actúan tres rabelistas leoneses en Pardavé y el 1 de enero lo harán en Orzonaga

Miguel Ángel García, de Robles, acompañado por la percusión de botella, en un concierto anterior
león
El caso del rabel en León es muy esperanzador con respecto al futuro que les depara a los instrumentos tradicionales leoneses, hasta ahora tan olvidados y despreciados por parte de las instituciones y tan desconocidos por buena parte del público. De la mano de un grupo de verdaderos entusiastas con epicentro en la ribera del Órbigo (la gente del grupo bañezano Tornadera y el artesano de Veguellina José Luis Reñón), con ramificaciones en León capital y en el alto Torío, este instrumento ha venido adquiriendo un auge inusitado, recuperando repertorio, adaptando temas e incluso creando nuevas composiciones.
El hilo era cada vez más fino pero no llegó a romperse. A pesar de que fue desde siempre un instrumento muy popular en toda la Montaña Oriental, a finales del siglo XX sólo quedaban vivos allí dos rabelistas tradicionales, momento en el cual el citado grupo de personas tomó el testigo y supo rescatarlo
. Tanto es así que en festivales de regiones que nos llevan mucha ventaja en la puesta en valor de la música propia, como Asturias y Cantabria, viene siendo habitual la presencia de rabelistas leoneses (en alguna ocasión, como en el de Caleao, en número mayor que el resto). Festivales como los de Veguellina de Órbigo, Riaño y éste del municipio de Matallana de Torío, talleres, clases en la Escuela de Formación Tradicional de León a cargo de José Francisco Fernández Juárez (éste es el primer año) y en Velilla de la Reina, y un disco colectivo que aparecerá próximamente, dan buena cuenta de la fortaleza del rabel leonés.
El hecho de que siempre le haya de acompañar la voz le hace un instrumento muy cercano al público, a quien gusta mucho; además, tiene muchas posibilidades musicales y con él se pueden adaptar todo tipo de repertorios: ahí puede estar la clave de su «renacimiento».
Mañana, día de Navidad, y el próximo 1 de enero, vuelve el Festival de Invierno de Matallana de Torío con dos conciertos en las localidades de Pardavé y Orzonaga. En ellos actuarán los rabelistas Miguel Ángel Badeso (de Villadangos), Eduardo Luis Nicolás (de León) y Miguel Ángel García (de Robles de la Valcueva), quien también tocará la sugestiva y medieval zanfoña. Todos ellos interpretarán tonadas y piezas tradicionales leonesas (y esperemos que en Orzonaga no falte la deliciosa canción
, sobre un hecho real acaecido en aquel pueblo, cuando a un circo que hasta allí había subido se le escapó un elefante).
Hay que recordar que sí existen referencias al rabel en los valles centrales de la montaña leonesa, Menéndez Pidal hablaba en 1928 del
de Boñar y por esos mismos años está atestiguado el uso del rabel en la ribera del Torío.
PARDAVÉ:
ORZONAGA: