Además de estos cimientos monumentales se han hallado grandes depósitos de tejas romanas
La excavación del castro coviacense descubre un gran edificio romano
Patrimonio había autorizado en julio que se construyera un edificio encima, luego cambió de idea

La imagen muestra los extraordinarios cimientos encontrados en el transcurso de la segunda fase de e
león
El pasado romano de Valencia de Don Juan está saliendo a la luz por vez primera. Se trata de un acontecimiento histórico, pues hasta la fecha se desconocía el emplazamiento exacto del llamado
que había dado origen y nombre (
en la Edad Media, y aún hoy) a la ciudad de la ribera del Esla. Pero a punto ha estado de desaparecer por completo. La Comisión Territorial de Patrimonio, dependiente de la Junta, había autorizado en julio la construcción de un edificio justo encima, pese a los serios indicios que indicaban que en este solar ubicado a sólo 200 metros del castillo coyantino dormían los restos de la originaria Valencia de Don Juan.
Tres meses después, y a raíz de las denuncias efectuadas por el historiador Javier Revilla, publicadas por este periódico, la comisión cambió de parecer y dio luz verde a la excavación que en estos momentos encara su segunda fase. El propio Javier Revilla ha informado de que, por lo que parece observarse a simple vista (pues la Junta se ha negado a facilitar cualquier tipo de información), «se han practicado nuevamente tres catas, aproximadamente en el mismo lugar en el que llevó a cabo la primera fase». «Si en aquella ya se habían alcanzado horizontes de época romana -”continúa este experto-”, en ésta se constatan perfectamente los estratos de ese periodo histórico, ya que atisbamos un depósito de grandes
(tejas romanas) a pocos centímetros de profundidad. Por tanto, todo lo inferior, y si la estratigrafía no ha sido alterada, entendemos que corresponde a períodos romanos más antiguos y a épocas prerromanas o protohistóricas, seguramente correspondientes a la ocupación astur-vaccea de la ciudad».
Y es que recuerda Revilla que los estratos alcanzan una gran profundidad, «con varios metros hacia abajo, cuyo final no podemos llegar a ver desde fuera del solar». «Dada dicha potencia estatigráfica, aunque carezcamos de datos sobre el tipo de materiales arqueológicos que aparecen en las sucesiones de estratos, entendemos que se estarán alcanzando horizontes culturales de gran antigüedad», dice.
En concreto, Revilla hizo hincapié en el gran edificio monumental «cuya planta cuadrangular se ha puesto en evidencia en esta segunda fase. No podemos precisar sus dimensiones al no poder acceder al yacimiento, pero son tales que afectan a dos de las tres cuadrículas de las que consta la excavación. Está construido con mampostería de piedra y probablemente corresponde a la época romana plena, ya que se sitúa bajo los muros que en la primera fase se habían documentado como tardorromanos. Bajo dicha edificación aparecen también muros de tapial y adobe».
Asimismo, ha resaltado la existencia de cenizales y basureros (algunos con varios metros de profundidad), «que seguramente están proporcionando una abundante muestra de cerámicas y restos óseos, cerámicos y metálicos».