La ceremonia se celebró en una Basílica recientemente rehabilitada y acondicionada a fondo
Julián López animó a todos los leoneses a conmemorar los 1.100 años del Reino
El obispo ofició en San Isidoro la tradicional misa y responso por los monarcas de León

El obispo, canónigos, miembros de la Cofradía de San Isidoro y representantes municipales, en el Pan
león
El obispo de la diócesis legionense, Julián López, ofició ayer en la Real Colegiata de San Isidoro la tradicional misa y responso por los Reyes de León, un acto litúrgico de gran antigüedad que año tras año acapara la atención de un público más nutrido.
En una homilía plagada de referencias a nuestro pasado y a la necesidad de recordarlo y conocerlo a fondo, animó a todos los leoneses a preparar y celebrar, juntos y por todo lo alto, el inminente 1.100 aniversario de la fundación del Reino de León, que tendrá lugar el próximo año 2010.
La misa se celebró en una Colegiata recientemente acondicionada y limpia; reluciente tras largos siglos de acumulación de suciedad, lo cual no hizo sino realzar la vistosidad de la ceremonia. Y es que junto al obispo, cubierto con la mitra y portando el báculo, se encontraban una decena de canónigos de la Real Basílica de San Isidoro, treinta miembros de la Real Cofrafía del Milagroso Pendón de San Isidoro (que este año ha acogido a nueve cofrades nuevos), y los integrantes de la Coral Isidoriana, quienes interpretaron dos piezas musicales durante el responso.
Tras la misa, en la que las alusiones al «pueblo de León» y al hecho de que «podemos enorgullecernos» del «legado civilizador» de nuestros augustos monarcas fueron constantes, el pontífice, junto con los demás religiosos y el resto de los fieles, se encaminó hacia el Panteón Real desde el altar mayor, atravesando la puerta que sólo se abre una vez al año -”con motivo de esta ocasión-”, para situarse entre los sarcófagos, y, allí, ante la corona y el cetro reales, oficiar el responso ritual que tiene lugar cada 6 de enero, en el que se pide por el eterno descanso de los monarcas del reino leonés además de bendecir e incensar las tumbas.
Como representantes del Consistorio de León se encontraban el vicealcalde, Javier Chamorro, y el concejal de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Cardo.