La «presentación express» como método contra el exceso de elogios
p. r. | león
Antonio Gamoneda propuso ayer la insólita fórmula según la cual los libros deberían presentarse con algo así como «aquí el libro, aquí unos amigos», afirmó. Era una propuesta de presentación express que evitaría el exceso de elogios y que, por supuesto, no va a cuajar cuando con su presencia, como la de ayer en Madrid, consiguió que el respetable se quedara sentado por si seguía la cosa. Gamoneda casi riñó a la editorial (primero dio las gracias), por dotar de tanta importancia a una obra como Extravío en la luz , que aparece como una cuidada publicación de gran tamaño y con la obra de Juan Carlos Mestre. Al berciano le dijo que tanto Gamoneda era ya mucha dosis. Y a su hija le reprochaba porque «no había hecho nada más que barrer para casa», aludiendo a sus dotes de interpretación crítica. «Por eso no he aplaudido a ninguno de los dos», remató con humor. Los que sólo conocían al autor sobre el papel salieron encantados de haber descubierto la relativización con la que trata las cosas y emocionados porque cuando leyó uno de sus poemas logró un silencio paralizante. Antes dijo: «Leo y disolvemos esta reunión. Qué pesadez con Gamoneda. Salgo para ir al fisioterapeuta». Y la gente se rió antes de pasar a la emoción de oír la palabra de Gamoneda pronunciada por el poeta Antonio. Y se iban con el libro debajo del brazo.