| Crónica | La elegancia «justa» |
Las más guapas apuestan por los extranjeros
A pesar de las recomendaciones para que la entrega de los premios se convierta en una pasarela de la moda española, las actrices prefirieron enfundarse un Chanel

Carmen Elías, tras recibir el Goya a la Mejor Interpretación Femenina de manos de Paz Vega
madrid
La Academia de Cine pretendía que la XXIII edición de los Premios Goya se convirtiera en un escaparate de la moda española, aunque finalmente, los diseños de Devota & Lomba, Juanjo Oliva o Anibal Laguna, han tenido que competir en glamour con espectaculares modelos de Dior, Carolina Herrera o Chanel, ésta última, la opción elegida por Penélope Cruz.
Esquivando la lluvia y atendiendo a los cientos de periodistas, Carmen Machi, vestida con un elegante y escotado vestido dorado, obra de Lorenzo Caprile, agradecía emocionada a la Academia de Cine la oportunidad de presentar los Goya y «compartir la alegría de muchos compañeros». Tras ella, aparecían los componentes de Muchachada Nui, dispuestos a poner el toque de humor a la gala con los vídeos -”«chorradas como pianos», explicaban-” elaborados para la ocasión. Pero el negro, uno de los colores que siempre abundan en este tipo de actos, tuvo como contrapunto los coloridos modelos escogidos por otras de las actrices que acudieron a la ceremonia, así como por la presidenta de la Academia, Ángeles González-Sinde, quien vestida de Devota & Lomba, aprovechaba su paso por la alfombra para alabar a la presentadora de la gala.
Goya Toledo era, tras González-Sinde, una de las más aclamadas a su entrada, tanto por el Dior dorado que vestía como por su amistad con Penélope Cruz, de la que simplemente dijo: «Me gustaría que se lo llevara». Y aunque los modistos internacionales pusieron el listón alto en cuando a glamour, buena prueba de ello fue también el vestido crudo con adornos florales diseñado por Carolina Herrera para Belén Rueda, las actrices que se decantaron por la moda española brillaron también con luz propia. Olivia Molina, con un vestido de inspiración griega, de Elio Benhayer, Leticia Dolera, de Josep Font, o Verónica Echegui, de negro por Juanjo Oliva, fueron dos de las actrices más admiradas de la noche.
En el apartado masculino, la mayoría de los actores fueron fieles al esmoquin negro, caso de Javier Cámara -”de terciopelo-” o de Álex de la Iglesia -”quien confesaba haber alquilado el suyo-”. La nota de color vino como de costumbre de manos de José Corbacho, quien vestido de terciopelo morado, adelantaba que con su próxima película, cuyo título provisional será «Casual», girará hacia la comedia romántica.
Benicio del Toro, ilusionado por la posibilidad de recibir un premio de «un país con la misma lengua materna», hacía su entrada tras el equipo de «Sólo quiero caminar», y competía en ovación con Penélope Cruz, que minutos antes había paseado su emoción y su vestido de encaje negro, obra de Chanel, ante los espectantes periodistas.