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Fuera hace frío
La Ópera de Cámara de Varsovia logró un rotundo éxito en el Auditorio Ciudad de León con el desolador drama «Jenufa»
león
Afortunadamente, los aficionados a la ópera pudimos disfrutar el pasado sábado de una de las obras maestras del arte occidental, Jenufa , del moravo Leos Janacek, escuchándola y siguiéndola en las mejores condiciones tanto musicales como vocales y escénicas, subtítulos incluidos. Y digo «en las mejores condiciones» porque de un tiempo a esta parte estábamos condenados a seguir las representaciones líricas en el idioma original sin traducción alguna, que era sinónimo de tirar el dinero. Sabemos que el subtitulado de las óperas cuesta lo suyo, unos 6.000 euros del ala, pero también es cierto que escuchar una ópera en alemán o ruso, a pelo, es tarea titánica destinada sólo a políglotas y no a sencillos aficionados. Por eso, y dado que Caja España es la patrocinadora de esta exitosa serie de óperas, pedirles un pequeño esfuerzo más para que las producciones que contraten sean como ésta, con el subtitulado correspondiente, para que podamos enterarnos de lo que estamos escuchando y viendo ya que los programas de mano jamás los incluyen y los resúmenes no siempre pueden seguirse, especialmente porque tampoco dejan luz suficiente en la sala.
Volviendo a la deliciosa Jenufa , no podemos por menos que ponderarla en toda su grandeza, pues la Sinfonietta de Praga que acompaña a la compañía funcionó como un perfecto mecanismo de precisión, afinado y atento a las indicaciones del maestro, especialmente puntilloso en las entradas y acompañamientos. Fue ésta la pieza clave para que, junto a las principales voces del elenco, coro incluido, alcanzara el éxito. Si a ello unimos una puesta escena correcta y sobria, un vestuario cuidado y apropiado y unos decorados multifuncionales, suficientes para albergar un drama que requiere más del gesto y de la palabra, el resultado fue espectacular. Y así lo premió el escaso público -”lástima, porque no es frecuente asistir a representaciones de un nivel y dignidad como las que habitualmente presenta la Ópera de Cámara de Varsovia-”.
Talento y entusiasmo
Y vocalmente, si exceptuamos al melifluo, inexpresivo y poco afortunado Steva, un tenorino de escasos medios, el resto del reparto brilló por su cualidades canoras. Así la soprano que encarnó a Jenufa destacó por su canto intenso y expresivo, unido a una memorable interpretación en la que desbordó su cuidada capacidad dramática, apoyada en unas medias voces cuidadas y una expresividad remarcable. Laca fue un creíble y humano pretendiente, con una emisión timbrada que otorgó el necesario realce a su parte. La abuela Burryjovka, muy en su papel y sobre todo la extraordinaria Kostelnicka, la sacristana, una soprano dramática que insufló toda la fuerza a un personaje desgarrado cuya tensión envuelve y lleva el peso de la obra. En lugar de ser una heroína, determina los episodios trágicos; acción de brusca y violenta emotividad, agudo dramatismo acorde con el pesimismo del compositor y el sentimiento de compasión que impregna el conjunto de su obra. Destacó el cuarteto con coro y el dúo de Jenufa y Steva, en el primer acto, con breves motivos que reflejan una angustiada pasión. ¡Soberbia producción, tremendamente humana!