| Crónica | El primer peldaño |
Veinte voces «silenciadas»
El coro Antiphonarium, con José Luis Basso al frente y con Sonsoles Espinosa entre sus miembros, abrió ayer en el Auditorio leonés el programa del Centro de Músicas Históricas

Los integrantes provisionales del coro Antiphonarium, entre ellos la mujer de Zapatero, Sonsoles.
león
No es que la expectación fuera demasiado grande, pero sí en cambio habían sido numerosas las invitaciones distribuidas para el acto, por lo que el bautismo oficial de la programación del Centro de las Artes Escénicas y de las Músicas Históricas, que ayer iniciaba su andadura en el Auditorio con la actuación del coro Antiphonarium, despertó un interés que partía mayoritariamente del sector del público aficionado a la música, especialmente coral. Por la mañana sólo se habían vendido 30 entradas, pero al final se logró llegar a los 400 espectadores.
El coro Antiphonarium tuvo un buen debut, con una veintena de miembros provisionales -"13 hombres y 7 mujeres, aparte del órgano positivo y percusión-". Entre los intérpretes, una vez más, la mujer del presidente del Gobierno, Sonsoles Espinosa, así como algunos miembros de coros leoneses.
Lo más llamativo de todo este affaire acerca de la inauguración de un centro musical que, si las cosas funcionan como deben, a la corta habrá de ser muy positivo para la música en León, ha sido sin duda ninguna ese oscurantismo que ha rodeado todo el proceso de gestación, con secretismos inútiles sobre su organigrama -"directivos, patronato, coro y director del mismo-" que perduran hasta el día de hoy, en el que, oficialmente, todavía no se conoce apenas nada de lo que será este, al parecer, singular centro.
Y la inauguración se llevó a cabo anoche en el palacio de la música sin la anunciada presencia del ministro -"al parecer por problemas de salud-", y con un coro, el Antiphonarium, que dicen será el estable pero que al día de hoy aún no se sabe quién será su atribulado director, cuál va a ser su plantilla oficial, si va a contar como ayer entre sus miembros con tres o cuatro voces leonesas permanentemente o si estas voces locales van a ser «de quita y pon».
Y todo esto por no hacer las cosas bien, que tiempo hubo, con las prisas consabidas, sin una presentación oficial como dios manda, aclarando lo que va a consistir cada una de las áreas ejecutivas, musicales y documentales que albergará el teatro Emperador, organigrama incluido, y lo que es más importante, transmitiendo a la sociedad leonesa su verdadera filosofía, que de momento es tan sólo una sarta de palabras huecas.
En el terreno musical, el concierto de anoche se dividió en dos partes: la primera dedicada a la polifonía sacra, con obras de Cristóbal de Morales y de Victoria; y la segunda, a la polifonía profana, con piezas de Guerrero, Juan Vázquez, Juan del Enzina y Mateo Flecha «el Viejo». Todas fueron muy aplaudidas y el coro lo agradeció con tres propinas antes de concluir un programa que, a todas luces, debió ser presentado, ya que pasó sin pena ni gloria; de lo contrario, la asistencia de público habría sido más numerosa.