| Reportaje | La feria va por dentro |
El Musac ni está ni se le espera en Arco
La feria de arte más importante de España echa un pulso a la crisis y se refugia en los artistas más consagrados y en obras menos arriesgadas que en ediciones anteriores

La galerista leonesa Laura Gutiérrez, de Cubo Azul. Y obra del leonés Verbis expuesta en Max Estrell
El Musac, por primera vez, ni está ni se le espera en Arco. Parte del equipo del museo estaba ayer en Ifema sólo de visita. Mirar pero no comprar. El drástico recorte del presupuesto impuesto desde la Junta impedirá al museo leonés «cazar» nuevos talentos en Arco para la colección permanente del centro de arte contemporáneo.
La representación leonesa la ostenta en solitario la galería Cubo Azul, con obras de Rafael Sendín, Paloma G. Dotor y Carlos Maciá. La directora de Cubo Azul, Laura Gutiérrez, se mostró ayer optimista frente a los que han huído del arte como refugio seguro. De hecho, en el segundo día de Arco Cubo Azul ya había cerrado varias operaciones de venta. Otros museos de la comunidad que no han visto recortado su presupuesto como el Musac, caso del Da2 de Salamanca o el Patio Herreriano de Valladolid, se mostraron interesados por los artistas emergentes de la galería leonesa.
La madrileña Max Estrella también logró una buena acogida con el artista leonés Daniel Verbis, del que había cerrado varias operaciones. Una de las obras más admiradas de este artista costaba 18.000 euros.
Las obras del fotógrafo leonés Alberto García-Alix, como en otras ocasiones situadas a la entrada de la galería de la conocida Juana de Aizpuru, tenían el punto rojo que indica su venta. Entre ellas, una imagen de la actriz Emma Suárez y otra de Rosy de Palma -”quien, por cierto, suele ser asidua visitante de esta feria-”. El ambiente, mucho más tranquilo y relajado. Menos galerías y menos públicos. Y la oferta, en general, mucho más conservadora que en otras ediciones. La representación artística «on the verge» (al filo) se ha dejado para mejores tiempos. Ahora, quienes todavía pueden permitirse el lujo de invertir en arte prefieren valores seguros.
Algunas obras parecían reflejar los inciertos vientos económicos que soplan en las economías occidentales: «El arte siempre ha vivido en crisis», dice a las claras una de las piezas. Otra se limitaba a un sencillo texto: «El arte están en otra parte».
La «beautiful people», que tan fiel ha sido a Arco, no se ha dejado ver. La única representante «vip» que ayer paseaba por la feria con unos tacones de vértigo era la ex modelo Nati Abascal. Tampoco abundaban los coleccionistas extranjeros. Este año Arco era territorio casi exclusivo de los coleccionistas nacionales.
Para los habituales del Musac, Arco es «como estar en casa». Artistas como Ana Laura Aláez, Ángel Marcos, Antonio Ballester, Muntean & Rosentblum... que han pasado por el centro de arte contemporáneo de León ocupaban espacio incluso en más de una galería.
Una de las galerías más importantes, Pere-™s Projets, era, en realidad, una exposición monográfica de Ballester, «descubierto» por el Musac, donde expuso en su sala más experimental, el Laboratorio 987. Arco ha perdido glamour, pero, sobre todo, su efecto sorpresa. La de este año es «más de lo mismo». Incluso hay piezas que repiten. Entre las más admiradas, exceptuando una de Francis Bacon -”parte de cuyas obras se muestran actualmente en el Museo del Prado-” una singular pieza de Isaac Montoya, que exigía ser vista con un «filtro fantasma» (parecidas a las gafas de los cines para ver las películas en tres dimesiones). La gracia estaba en que sin gafas aparecía un rostro aniñado, otro distinto a través del filtro rojo y uno más más tétrico con la lente azul. En el terreno de lo fúnebre, una obra del belga Hans Op de Beck. que evoca los restos de la humanidad perdida tras un accidente de avión... Definitivamente, Arco no es lo mismo sin el Musac.