La Junta ordenó la medida el 26 de febrero pero los turistas siguen llegando porque no se ha hecho pública
El templo mozárabe de Escalada lleva cerrado un mes por obras
Más de un millar de personas visitan al mes la joya española de la arquitectura altomedieval
león
El templo mozárabe de San Miguel de Escalada lleva cerrado un mes. La Junta de Castilla y León clausuró el tesoro mozárabe español el pasado 26 de febrero a través de una carta en la que ordenaba la paralización de las visitas hasta que finalizaran los trabajos para cambiar las cubiertas. Es decir, los turistas que se acerquen a San Miguel sólo tendrán la oportunidad de conocer el cubo de madera plantado ante la iglesia, así como el vídeo proyectado en la parte románica del conjunto arquitectónico. Sin embargo, esta decisión, a la que habría debido darse la consiguiente publicidad, no se ha hecho pública, con el consiguiente perjuicio para quienes se acercan hasta San Miguel. La Orden de la Junta, con fecha de 26 de febrero, anuncia que, con motivo de la instalación de los andamios, quedan suspendidas las visitas a la iglesia mozárabe, reduciéndose las visitas a la iglesia románica y a la exposición Escalas .
Pero vayamos por partes. El pasado 27 de diciembre, el director general de Patrimonio, Enrique Sáiz, acudía al templo para anunciar el inicio de unas obras que, con un presupuesto de 233.000 euros, primarían la restauración de las cubiertas, el muro norte y el ábside. Las labores de rehabilitación se cumplirían en un plazo de cinco meses. En ningún momento se anunció que se cerraría el templo mozárabe, con lo que Escalada sigue recibiendo turistas cada día, turistas que se encuentran las puertas cerradas. El pasado viernes, el jefe territorial de Cultura, Jesús Courel, destacaba que la empresa adjudicataria estaba a punto de concluir la restauración del faldón norte, y reconocía que las labores para cambiar la techumbre del templo aún se dilatarían, al menos, hasta el mes de junio. Y es que unas obras que, en principio, deberían finalizar en el mes de mayo, van a prolongarse (siempre según fuentes de la Junta) dos meses más, con lo que puede que durante los próximos tres meses tan sólo se pueda contemplar el artefacto informativo dispuesto ante el templo. No hay que olvidar que cada mes visitan el cenobio alrededor de 1.500 personas. Jesús Courel abundaba el pasado viernes en que la Dirección General de Patrimonio estudia la posibilidad de abrir el templo mozárabe en fechas determinadas, como Semana Santa, aunque añade que esta decisión se tomará siempre en coordinación con la dirección de la obra. No obstante, este periódico ha podido saber que el mismo viernes un grupo de «elegidos» sí pudo contemplar el iconostasio de Escalada. La pregunta es cuáles son los criterios para abrir el pórtico mozárabe, si hay ciudadanos con más derechos y si las órdenes de la Junta se saltan dependiendo de a quién afecten.
Ayer mismo, Jesús Courel aseguraba que el templo mozárabe se abrió tan sólo porque se trataba de un grupo de estudiantes de arte. Además, precisaba que hoy mismo se decidiría si esta medida podía hacerse extensible a otros momentos, como la Semana Santa, así como durante los fines de semana, ahora que con la primavera aumentan los turistas. «Lo importante es que el plan de seguridad garantice que los visitantes no corren ningún peligro», subraya Courel, que añade además la importancia sobresaliente que estos trabajos tienen para San Miguel de Escalada. «Se trata de un proyecto importante y delicado. Hay que tener en cuenta que el solapado de las tejas será el doble del que hay en la actualidad, con lo que la protección del templo aumentará», explica.
Proyecto para la luz
Por otro lado, y según ha confirmado la alcaldesa de Gradefes, Ana Ferreras, la Junta ha rechazado ya dos proyectos para la iluminación ornamental del templo.
En la primera ocasión, la edil presentó una memoria valorada que tenía un presupuesto de 29.000 euros, de los que la Junta debía aportar 23.000. Este plan preveía la colocación de focos en la parcela en la que está asentado el cenobio. Tras ser rechazado, Ana Ferreras solicitó permiso para poner una luz sobre la colina frente al monasterio que iluminara el templo. Este segundo proyecto tenía una inversión de tan sólo dos mil euros y tampoco se aceptó.