EL INVENTO DEL MALIGNO | JOSÉ JAVIER ESPARZA
Telecinco
UNO que vuelve: Jorge Javier Vázquez a la sobremesa de Telecinco. Y una que se va: Mercedes Milá, que deja La tribu . «No les hemos gustado. Prefiero aceptar ese veredicto y marcharme». Y la doña se ha marchado del programa de Sardá, que el pasado viernes conocía un fracaso realmente serio. O sea que vuelve Vázquez y se va Milá, pero Milá se va de Sardá, que es otro que vuelve. Contexto general: la brusca caída de Telecinco, que hace sólo cuatro meses era la reina indiscutible de la pantalla y que, desde que empezó el año, no ha levantado cabeza. Es evidente que algo tenía que hacer la cadena. Pero eso que ha hecho, por lo que se va viendo, no se ha pensado demasiado bien. Lo que Telecinco debería replantearse, dicho sea con toda la modestia de quien sólo ve la tele como espectador, es si la cadena debe enquistarse a cualquier precio en una manera determinada de hacer las cosas, en un estilo, por así llamarlo, que ni siquiera define al conjunto de su programación, sino sólo a una parte de ella. ¿ La tribu tiene que ser un programa nuevo o ha de verse como un refresco de Crónicas marcianas ? ¿Las sobremesas no tienen otro horizonte más que repetir una y otra vez el «Tomate»? Da la impresión de que en Telecinco recuerdan los viejos éxitos de Crónicas y el Tomate y la nostalgia les inunda. Nada más lógico que tratar de reverdecer viejos laureles. Pero quizá debieran recordar también que Crónicas marcianas , en sus últimos programas, estaba perdiendo audiencia después de haber perdido completamente cualquier prestigio. Y que Aquí hay tomate no se bajó de la pantalla por delicadeza, sino porque aquello ya no había quien lo soportara, y que sus últimas semanas fueron un reproche diario de público y crítica. Cuando a uno le ha funcionado algo, es natural que intente repetirlo. Pero la clave de la cuestión está en que Crónicas y el Tomate, que funcionaron, dejaron de funcionar, y no por casuales circunstancias meteorológicas, sino porque su manera de hacer las cosas, de entender la televisión, se había hecho inaceptable para el público.
Por tanto, recuperar ese estilo es una jugada arriesgadísima. Es posible que salga bien un tiempo; pero será, previsiblemente, para caer todavía más hondo a las pocas semanas. Ahora bien, aún hay algo que puede empeorar la situación: que ese retorno al estilo de hace dos años no sea deliberado, sino producto de que allí ya nadie sabe hacer las cosas de otra manera. Mercedes Milá ha dicho algo interesante: «La realidad es que La Tribu se pensó como un programa que analizaría la actualidad desde la mirada de nosotros cuatro y eso, de momento, no ha sido lo que hemos hecho». La clave es: ¿Por qué no?