Cascotes, pintadas, patrimonio descuidado...
Éste es el panorama con el que se encuentran visitantes y peregrinos, y que sufren diariamente los vecinos: pintadas, escombros, obras interminables... una situación de dejadez que, lejos de disuadir a los vándalos, parece animarles todavía más. El casco viejo abunda en casas históricas abandonadas a su suerte y en abandonos como el de las Cercas medievales, cuyos focos están todos rotos y que sufre, casi cada día, caídas de cascotes, siendo por lo tanto un paso de gran inseguridad.