Un nuevo edificio presentará a los visitantes los tesoros de San Isidoro
La consejera de Cultura firma este mes con el Cabildo y los responsables de Caja Madrid el acuerdo para la rehabilitación de la Colegiata y su reestructuración

En estos momentos se desarrollan los estudios y análisis para poner en marcha la restauración del Pa
La Consejería de Cultura firmará en los próximos días el convenio con Caja Madrid con el que se oficializa la rehabilitación integral de San Isidoro. Así lo ha asegurado el director general de Patrimonio de la Junta, Enrique Sáiz, que ha explicado además que la pretensión es que en el 2011 estén finalizadas todas las obras que no sólo devolverán a la basílica su faz original sino que remodelarán los espacios museísticos a través de un ambicioso proyecto en el que ya se está trabajando.
En cualquier caso, Sáiz ha destacado que la Junta nunca ha dejado de invertir en el templo leonés y recuerda que en estos momentos ya se desarrollan los estudios previos para restaurar, tanto las pinturas y los elementos pétreos del Panteón Real como las fachadas del Perdón y el Cordero. «El plan con Caja Madrid no es óbice para que no sigamos trabajando», afirma. Los análisis de los líquenes, musgos y el deterioro que la pintura y la piedra han sufrido a lo largo de los siglos resulta fundamental para acometer una reforma cuya ambición es que San Isidoro pueda seguir emocionando a los visitantes con la misma fuerza con la que conmovió a los súbditos de los reyes leoneses. La pretensión de la Junta es que ambas rehabilitaciones estén listas para recibir a los peregrinos durante el Año Jacobeo, ya que el templo será uno de los siete hitos que la comunidad distinguirá en la celebración del año santo. Para ello, se ha aprobado una partida de 400.000 euros, dinero que se destinará a remozar ambos pórticos, cuya previsión es que se inicie en septiembre. En el caso del Panteón Real, la sala de doña Sancha y el claustro, cuyo análisis comenzará de manera inmediata, habrá que esperar a que los resultados estén listos. No obstante, los técnicos de la Dirección General consideran que la restauración más acuciante debe centrarse en los sepulcros, las basas de las columnas y las pinturas más bajas de este espacio sagrado.
Espacios. Por otro lado, el proyecto con Caja Madrid y el Cabildo también revisará la remodelación de todos los espacios museísticos. De esta manera, se reestructurarán los accesos al Panteón Real, se modificará la sala de doña Sancha y se ampliarán las capillas de los Quiñones y los Castañones. Enrique Sáiz explica que, si bien el proyecto aún no se ha aprobado -”probablemente un concurso decidirá la mejor opción-”, la iniciativa prevé una obra arquitectónica que descongestione la entrada actual. Una de las ideas sondea la posibilidad de realizar un centro de interpretación -”que podría estar entre la muralla y la Colegiata-” que ponga fin a la angostura del vestíbulo que en la actualidad sufren los visitantes y que ofrezca a los turistas una explicación de la historia del edificio y los tesoros que acoge en su interior. Asimismo, se aprovechará la experiencia que Caja Madrid tiene en proyectos similares para desarrollar un nuevo sistema de gestión turística que iguale la riqueza e importancia isidoriana a su capacidad de recepción.
«Lo cierto es que los espacios expositivos de San Isidoro se han quedado abigarrados y es hora de dotar de más superficie y capacidad a las salas para exponer los tesoros de San Isidoro», manifiesta Enrique Sáiz, que recuerda además que la modificación supondrá un cambio en el recorrido, con lo que podría plantearse la posibilidad de iniciar la visita desde el claustro. En cualquier caso, los trabajos de esta segunda fase no comenzarán hasta el segundo trimestre del 2010 y, si bien aún es pronto para ofrecer plazos, la motivación se mueve en un conclusión que no vaya más allá del 2011.
Entre las piezas que aún no pueden mostrarse por falta de espacio está el ajuar de la infanta doña María, varios ornamentos litúrgicos pertenecientes a los siglos XIV y XV, el Pendón de Baeza y una docena de joyas que en la actualidad se encuentran en la torre, como los relicarios de San Juan Bautista o de San Isidoro.