Cooper regresa esta noche a León con un «Aeropuerto» en directo
El músico baraja lanzar el año que viene un elepé con varios temas inéditos

Alejandro Díez, Cooper, en la imagen de su cedé «Aeropuerto»
Cooper, en León. Con todos los bártulos. Bajo, batería y dos guitarras, voz y coros. En formato eléctrico. En gira preveraniega. Nada de set acústico, sino partido completo con match ball , las que hagan falta, y con las canciones que forman parte del repertorio actual con todas las consecuencias. Decir que Cooper toca así, en su ciudad, podría ser un acto tan rutinario que resultaría difícil encontrar la novedad. Como anunciar que Nacho Vegas presenta disco en Gijón, Deluxe en La Coruña o Lori Meyers en Granada.
Pero en el León musical, a veces, la noticia es lo normal. Y lo normal hacía tiempo que no pasaba.
Malditismo. «Yo no vine aquí para ser un outsider », esto es, un artista maldito -”algo umbraliano suena-”, llega a decir en algún foro Álex Díez para reivindicar el lado masivo del pop de calidad. Si sus paisanos The Backliners aspiran a tocar en garitos cuanto más pequeños mejor, al chico de ningún lado que es Díez (nació en Alicante, vivió en San Sebastián y tiene un fuerte ascendente familiar vasco, pero leonés de toda una vida) le pone un lleno en cualquier lugar cuanto más grande mejor. Porque el fundador de Los Flechazos es un tímido descarado si se sube a un escenario con una guitarra de por medio. Y un líder si detrás están sus hombres de confianza: Mario Álvarez (guitarras y voces), Daniel Montero (bajo y coros) y Nacho García (batería y coros), este último reclutado hace ya tiempo de los madrileños The Winnerys.
Este 2009 será un año de cambios, de dedicaciones más exclusivas y puede que de un periodo de composición que dé paso a un larga duración convencional que vea la luz en 2010. Los primeros síntomas ya se perciben con la presencia de Cooper en la mayoría de los eventos musicales que llevan el indie-pop por bandera. Festivales, citas especiales y la gira propia en sí corroboran los nuevos vientos que soplan para el artista leonés y que le sirven para reconstruir el reloj de su carrera: 25 años en la música, con decenas de presencias en elepés, singles, recopilatorios, con una carrera de principio y fin con los inolvidables y generacionales Flechazos y una vida personal paralela, normal, que tiene el momento cumbre con los dos años que este verano cumple su hija Julia.
Ahora que Álex Diez ajusta cuentas con su pasado reciente, le sale un Cooper y amigos que recuenta como artífices necesarios de su proyecto musical. Un viaje que, para aterrizar en su particular Aeropuerto , le ha hecho pasar de la cassette que grabó con Ópera Prima al myspace actual. Como formas inconexas e imprescindibles del pasado y el futuro. Aunque, eso sí, mientras no se demuestre lo contrario, con el escenario como toma de tierra y alimentación para que compruebe que «hoy veo que todo vuelve a empezar». Del vinilo al Ipod, siempre con la ilusión de contar la vida en tres minutos. El tiempo máximo para conseguir que el pop sea eterno. De aquí a 180 segundos.
Hoy, en Studio 54, Cooper pondrá de nuevo a cero el cuentakilómetros de su música en León, para rescatar parte de lo recorrido, y presentar este 2009 como su particular año de la refundación del pop que aún le queda por contar.