Entrevista | LA OREJA DE VAN GOGH | músicos
«En León hemos tomado alguna copa y tenemos buen recuerdo del público»
Los donostiarras regresan a León para presentar su disco «A las 5 en el Astoria», con Leire Martínez como nueva voz y con un verano repleto de conciertos como el que darán en el León Arena el día 20. «

Los integrantes de La Oreja de Van Gogh, Haritz Garde, Xabi San Martín, Leire Martínez, Pablo Benega
Eran el grupo de las buenas noticias hasta que un día su cantante, Amaia Montero, les dijo que se iba. Los de La Oreja de Van Gogh, en palabras de Pablo Benegas, guitarrista del quinteto, e hijo del político socialista Txiki Benegas, «estábamos mal acostumbrados. Desde que habíamos empezado, todo lo que nos había pasado eran cosas buenas». Y los inicios de los donostiarras se remontan a hace unos doce años, cuando, en lugar de liquidar con el mus las horas muertas universitarias, decidieron emular a sus héroes musicales: Bowie, The Pixies, Nirvana... Aunque, por proximidad, lo que hacían era seguir la estela de un grupo amigo de San Sebastián que se llama Glaucon, y del que apenas hay reseñas acerca de su trayectoria. Ellos, en cambio, a los dos años ya habían fichado por Sony y comenzado la historia que les ha hecho populares y conocidos, y reclamados no sólo en España, sino en la mayoría de los países de habla hispana.
Cuando se fue Amaia Montero descubrieron la desagradable ansiedad de las discográficas. Lo que es peor: la de la suya propia. «Ellos nos han dado todo lo que somos, pero nosotros también les hemos correspondido con creces», explica Benegas. La compañía pretendió cubrir el vacío de la carismática cantante con un concurso televisivo en el que ellos, al más puro estilo reality, escogerían entre las candidatas. Se negaron en rotundo, hicieron piña (son amigos desde siempre) y convirtieron esa inicial mala noticia en el mayor acierto de su carrera profesional. Apareció Leire Martínez, también donostiarra. A ella había que explicarle muchas cosas, pero las esenciales de la banda se las sabía. Por ejemplo, el título del disco: A las 5 en el Astoria . Leire sabía que ese era un lugar de cita mítico en San Sebastián, como quien queda en León a las 7 en el reloj. No hay que explicar más.
La parroquia de La Oreja se ha encargado del resto. Llenos en los conciertos, una estimable respuesta en cuanto a ventas, más de setenta conciertos, de momento, para este verano, y, en definitiva, nadie echa de menos a la otra voz porque «lo importante, nuestro mayor tesoro, son las canciones», asegura el que ejerce de portavoz ocasional de la banda. La Oreja de Van Gogh actuará el día 20 en el León Arena, por iniciativa privada y fuera del programa oficial de las fiestas, pero con todo el espíritu festivo que acompaña a estos chicos de San Sebastián que comenzaron en la música con el único propósito de divertirse. Y vaya que si lo están consiguiendo.
-A través de Internet, se ve que son un grupo que tiene muchos seguidores y que ustedes se preocupan de personalizar esa comunicación. ¿Esa relación viva al estilo de bandas independientes es una de las claves del éxito de La Oreja de Van Gogh?
-Una web es un vehículo para contar muchas cosas. Delante de una cámara no somos tan naturales y, desde el principio, queríamos ese contacto y, en cierta manera, Internet es lo mejor que le podía pasar a la música. Tiene sus complicaciones, pero si se sabe administrar bien es útil.
-¿Cómo administrar bien algo con lo que la industria del disco, en la que ustedes están metidos de lleno, parece llevarse tan mal?
-Con voluntad e iniciativa. Culpar de todo al usuario de música en Internet es un error. Entre todos habrá que poner las cosas en su sitio.
-En lo que respecta a La Oreja de Van Gogh, ¿les costó mucho poner las cosas en su sitio tras la salida repentina de Amaia Montero?
-Estamos alucinados con la respuesta de la gente. Era un año complicadísimo, por los cambios internos y externos. Pero es impresionante lo que está pasando y cómo la gente ha respondido. De repente, estábamos en tres situaciones de crisis: la económica, la discográfica de siempre y la de quedarnos sin cantante.
-¿No hubo momentos límite?
-Sí. Porque no se confió en nuestro público y se plantearon cosas que no tenían nada que ver con el público. La compañía nos propuso un programa de televisión para elegir cantante. Dijimos que ni hablar. Por respeto hacia nosotros, a nuestra trayectoria y a nuestro público. La compañía luego reaccionó y nos entendió. Y apareció Leire, que es lo que mejor que nos ha pasado.
-¿Cómo fue recomenzar con Leire Martínez?
-Leire nos quita años de encima. Ella lo descubre todo por primera vez. Primera foto, primer ensayo, primera canción- Tiene una voz maravillosa para contar nuestras historias.
-¿Y a ustedes, veteranos de sólo 30 años, les cambia la forma de contar las historias?
-Hay temas universales que están siempre en nuestras canciones. Pero, claro, con 30 años no cuentas una historia de amor como con 18.
-¿Qué recuerdan de esos inicios?
-Hacíamos versiones. Casi no sabíamos ni que había que afinar los instrumentos. Íbamos a ver a unos amigos, que aún siguen, Glaucon. Y nos dio por montar un grupo. Nos fue bien rápido. Nuestros padres lo entendieron porque pronto hubo resultados. Pero, casi nos sorteamos los instrumentos de cada uno-
-Parece que conservan su vida normal en San Sebastián-
-Sí. Es fácil vernos por allí. En San Sebastián la gente nos tiene más que vistos y nuestra vida fuera del grupo es como la de cualquiera. Procuramos recuperar el tiempo perdido y estar con la gente a la que vemos poco. Nos sentimos muy donostiarras.
-¿Les revitaliza vivir en su tierra lejos de los centros del negocio?
-Así, cada uno puede hacer su vida. Puede que estemos un poco aislados de los otros grupos, pero eso nos da otras energías.
-¿Algo así como independientes superventas?
-A mí me da igual lo de indies o comerciales. Nuestra primera maqueta sólo sonaba en Radio 3. Luego, al fichar por una multinacional, dejó de sonar. Somos comerciales porque vendemos muchos discos. Pero hacemos las canciones que queremos.
-¿Qué conocen de León?
-En León grabamos parte de un dvd y ya hemos tocado varias veces. Tenemos buen recuerdo del público. En León hasta nos hemos tomado alguna copa.