Ayala recibe un homenaje en el que destacan su espíritu cervantino
Los expertos señalan que su obra «rezuma la riqueza infinita de los clásicos»
Francisco Ayala recibió ayer en la Universidad de Alcalá de Henares un homenaje en el que los profesores Rosa Navarro y Domingo Sánchez Mesa han destacado el espíritu cervantino que late en la obra del narrador granadino, «un escritor total» que puede considerarse «un clásico».
«La obra de Ayala rezuma la riqueza infinita de los clásicos», decía Rosa Navarro, catedrática de Literatura Española de la Universidad de Barcelona, al participar en el homenaje que la Asociación de Licenciados y Doctores de Español en Estados Unidos (Aldeeu) y el Instituto Franklin de estudios norteamericanos han querido rendirle al autor de El jardín de las Delicias , coincidiendo con el congreso intercontinental de la primera. El acto se celebró en el paraninfo de la Universidad, de grato recuerdo para Ayala porque en él recibió en 1992 el Premio Cervantes. Aunque estaba previsto que el escritor, de 103 años, se quedara a todo el homenaje, al final sólo asistió al comienzo del mismo, y no porque no hubiera llegado con tiempo a Alcalá de Henares.
El hecho de que, por fallo de los organizadores del congreso, lo tuvieran esperando más de una hora a que comenzaran las intervenciones, disgustaron visiblemente al escritor y lo llevaron a regresar a Madrid, acompañado por su mujer, la hispanista Carolyn Richmond.
García Montero. Pero en su lugar se quedó el escritor Luis García Montero, a quien Ayala le había pedido que pronunciara en su nombre las palabras de agradecimiento, y quien en su intervención reflexionó sobre el carácter de la literatura de Ayala. También asistió Rafael Juárez, presidente de la Fundación Francisco Ayala. Para Rosa Navarro, experta en el escritor granadino, la literatura de Ayala «puede servir de entretenimiento puro», pero también «inquietar» e invitar a pensar, como sucede con los clásicos.
Navarro coincidió con Sánchez Mesa, profesor de Literatura Comparada en la Universidad Carlos III de Madrid, en que «lo importante» es leer a Ayala, sus novelas, sus relatos, sus textos de crítica literaria, para comprender hasta qué punto está en ellos «la belleza de la creación literaria, su confesión cervantina, su dominio quevedesco».