Hermida evoca la llegada a la Luna como una «pesadilla»
El periodista recreará el primer alunizaje de la historia al frente de un especial que La 1 emitirá este lunes en horario estelar

Jesús Hermida fue el encargado de retransmitir la llegada a la Luna.
« Este es un pequeño paso para el hombr e, pero un gran salto para la humanidad», pronunció el astronauta Neil Armstrong al poner el pie en la Luna el 20 de junio de 1969, en aquel viaje del Apolo XI tripulado también por sus compañeros Edwin Aldrin y Michael Collins. Jesús Hermida estaba siguiendo esta fecha histórica en directo desde Cabo Cañaveral para TVE, pero los medios técnicos no eran los de ahora, de manera que ni él ni otros tantos colegas que estaban en sus cabinas pudieron apreciar en directo la voz de Armstrong. «Aquel día lo viví como una soledad personal, recuerdo que todo fue una pesadilla de cansancio», dice hoy el veterano periodista retirado que volverá el lunes TVE-1, la cadena donde empezó, al frente de un especial que se emitirá a las veintidós horas coincidiendo con el 40 aniversario del alunizaje.
En la televisión sonaba entonces la canción de Frank Sinatra Fly me to the Moon , recuerda. Aquí, en España, «fue un acontecimiento único en un país muy atrasado en algunos aspectos». Él tenía entonces 32 años y ejercía de corresponsal de TVE en Nueva York. En Estados Unidos se vivía un fervor patriótico por haber fastidiado a los rusos en plena guerra fría. Y en España existían alrededor de 3 millones de televisores, calcula Hermida. «Quien no tenía televisión iba a casa del vecino o se bajaba a un bar. Hubo una sintonía total. Y ese acontecimiento no se repetirá nunca», argumenta Hermida. En total, calcula que aquel suceso fue visto en nuestro país por 20 millones de personas. A la luna se llegó, argumenta el periodistas, por tres razones. «Primero, los rusos tenían acogotados a los norteamericanos, que estaban haciendo el ridículo en la carrera espacial. Por otro lado, había un argumento político ya que el Kennedy era más listo que el hambre; y también había una razón económica porque daba un impulso a la empresa privada, una inyección de dinero de unos 25.000 millones», recuerda el periodista.