Diario de León
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El invento del maligno josé javier esparza

Cuatro protagonistas muertos, cuatro. No está nada mal para cerrar la temporada de una serie cómica. ¿Cómica? ¿Es Los hombres de Paco una serie cómica? Al principio lo era, sin duda. Después, la cosa se complicó. Lo último ha sido cerrar temporada con un festival de fuegos artificiales que ha constado, en dos tiempos consecutivos, de una boda lésbica y una matanza. Son circunstancias tan llamativas que su función parece evidente: hacer ruido. Típico recurso de quien ya no tiene nada que contar. Los hombres de Paco fue, primero, una parodia policial con cierta apertura al «fenómeno fan». Como la parodia pisó callos, el guión empezó a introducir temáticas «serias» sin abandonar el tono «fan» ni el fondo cómico. Acto seguido, la ensalada se enriqueció con abundantes toques «políticamente correctos» e ideología de moda. El resultado final fue un cóctel donde pesaban más los componentes que la mezcla. Comercialmente la cosa ha funcionado, porque ha tenido buena audiencia, pero a costa de fabricar una historia desquiciada donde uno no sabe si se tiene que reír o si tiene que llorar. ¿Sobrevivirá? Si sigue funcionando, sí; si no, no. Pero mientras viene la nueva temporada, no sería inoportuno hacer un par de consideraciones sobre esa ideología de lo políticamente correcto que en Los hombres de Paco alcanza extremos hilarantes. Un abogado francés, Emmanuel Pierrat, ha escrito un libro donde cuenta su experiencia como «censor políticamente correcto» de manuscritos y guiones (Le livre noir de la censure, Seuil, 2008). Básicamente, la cosa consiste en lo siguiente: si un ladrón asalta un banco y huye en moto, no hay que tapar la violencia, pero es obligatorio que el ladrón lleve casco; si hay una escena donde los buenos o los malos -“eso da igual- se reúnen, no hay que corregir expresiones malsonantes, tacos ni blasfemias, pero hay que eliminar cualquier lenguaje -œsexista- y, por supuesto, queda terminantemente prohibido que alguien fume. Todo esto es tremendamente cómico, pero es la exacta descripción del giro moral en las sociedades de lo «políticamente correcto»: los tabúes y obligaciones de la sociedad tradicional han desaparecido, pero han nacido otros tabúes formales acerca de la seguridad, la salud o la igualdad. Cuando vuelva Los hombres de Paco , véala usted a la luz de estas consideraciones. Ya verá como entonces sí que le hace gracia.

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