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Cámera café
El director y presentador de «La máquina de la verdad», de 62 años, llevaba más de dos meses muy grave por las heridas que sufrió al ser atropellado por una moto

Foto de archivo del periodista Julian Lago, fallecido la pasada madrugada.
El invento del maligno
La franja horaria que sigue a los informativos de noche televisivos es una de las más disputadas. Mientras que Cuatro ( El hormiguero ) y La Sexta ( El intermedio ) dedican el verano a reemisiones, con los mejores momentos del año que ya nos sabemos de memoria, Telecinco ha tenido el acierto de recuperar Cámera Café con episodios nuevos, una inteligente serie de humor que últimamente había sido muy maltratada por la cadena. Fue retirada de esta misma franja horaria, con un notable índice de audiencia, para poner Escenas de matrimonio , la producción de José Luis Moreno. Si Camera Café es inteligencia, ironía e innovación, tanto en la forma como en el fondo, Escenas de matrimonio es humor rancio, machista y hortera, muy hortera. Después la cadena intentó utilizar Cámera Café para subir la audiencia de la franja horaria de tarde. No funcionó, sobre todo porque no le dieron tiempo. El acostumbrar a una audiencia embobada con programas de cotilleos salvajes a un humor inteligente no es cosa de un día, lleva su tiempo, y Telecinco tiró pronto la toalla. Últimamente Cámera Café estaba recluida a los fines de semana, recuperando las audiencias de antaño.
Cámera Café no es un formato original. Han sido los franceses los creadores de la idea. Pero detrás de la versión española están algunos miembros de La Cuadrilla. Son los que hicieron aquella maravillosa película, Justino, un asesino de la tercera edad . Estos responsables hispanos han puesto todo su ingenio en historias muy rápidas, casi surrealistas, con diálogos inteligentes, llenos de réplicas y contrarréplicas muy brillantes y con «gags» insólitos. Personajes como Cañizares, Bernardo o Antúnez, perfectamente diseñados, son un fiel reflejo de tantos oficinistas y funcionarios que utilizan los cinco minutos de pausa ante la máquina del café para relajarse, criticar al jefe o al compañero o simplemente hablar de la vida. Lo inteligente de la propuesta es que unas situaciones tan cotidianas, vistas desde fuera, con la original perspectiva de la máquina del café, y con el bisturí diseccionador de un entomólogo, se conviertan en delirantes. En estos cuatro años de intermitente existencia, la serie ha consagrado nuevos rostros, como los de Arturo Valls, Carolina Cerezuela o Esperanza Pedreño, que después han triunfado en el cine. No se sabe qué futuro deparará Telecinco a esta estupenda serie una vez que se acabe el verano. Pero por el bien de los muchos espectadores que pasamos uno de los más felices ratos del día ante ella, sería de desear que la cadena no la vuelva a relegar a su condición de Guadiana, que aparece y desaparece cuando menos se espera.