Rubio: «El concejo nos enseña cuál es la verdadera democracia»

El catedrático Laureano Rubio.
No quiere restar importancia a la costumbre del filandón, pero Laureano Rubio considera que la trascendencia del concejo abierto leonés va más allá que la de un mero hábito cultural. Para este catedrático nacido en Fresno de la Valduerna, la reunión de todos los vecinos para tomar decisiones no es sino «la democracia pura y dura», «la verdadera democracia», que ha venido subsistiendo en las comunidades rurales leonesas desde época medieval, sino antes. Además, la existencia y pervivencia de la organización concejil ha tenido para León importantes consecuencias, tales como la conservación de una ingente cantidad de terreno comunal, sobre todo montes y pastos, y de enseñas y símbolos de gran sugerencia que servían (y sirven) de seña de identidad (especialmente los grandes y multicolores pendones, pero también los vasos, arcas, rollos y picotas concejiles).
El sistema de juntas vecinales se da en todas las comarcas leonesas, desde el Bierzo hasta la ribera del Cea, por lo que es una de las manifestaciones culturales y económicas comunes a todo León: según explica Rubio, nuestras juntas son diferentes de los concejos gallegos, asturianos, cántabros o los del norte de Castilla.
Autor de libros como A Concejo o La gestión del común , Rubio suele mostrar en sus conferencias cómo gran parte de la historia de las comarcas leonesas constituye una lucha constante del concejo contra el poder señorial, y después contra los recién creados ayuntamientos. El poder central ha intentado acabar con ellos (la Junta también lo intentó, sin éxito) ya que hasta ahora León no ha sabido encajar este tipo de patrimonio en su organización administrativa.