Reportaje | e. g./á. g.
Cuatreros de la música
Deicidas degolló al ídolo del conformismo y la apatía en plena plaza de la Catedral

No faltaron al concierto los fieles del sonido «deicidesco».
«Cuatreros de ganado/ en el tren de Matallana,/ ganadero revisor vuelan por la ventana;/ las reses mugen locas/ mientras saltan del vagón,/ ni Texas ni Arizona, el Oeste está en León».
Los Deicidas cumplieron su amenaza. Y para más inri , en la plaza de la Catedral, lugar «idóneo» para que un deicida lance al aire con voz enorme y desgarrada esos himnos que hablan de antihéroes, de trenes desbocados y de noches sin fin, de ciudades frías y de camas calientes. Ayer, dentro del ciclo musical VeranOut que organiza la Concejalía de Cultura, Deicidas atronó el epicentro de la capital leonesa con temas que ya forman parte de la memoria colectiva (o selectiva) de la ciudad que los vio nacer hace 25 años. A los acordes de la mítica sintonía de El hombre y la tierra aparecieron sobre el escenario para abrir fuego con Ahora que veo salir el sol . Será porque algunos de sus temas no han perdido actualidad (como el que encabeza estas líneas), el caso es que no faltaron fieles dispuestos a escuchar y tararear temas deicidescos. Temas que, por otro lado, llevaban oyéndose en ensayo desde las siete de la tarde para desespero auditivo de algunos vecinos del barrio.