Gran parte del patrimonio fabril y minero de León corre grave peligro

Vista del edificio principal de la explotación, hoy abandonado.
Un paseo por algunas de las antiguas explotaciones mineras del norte leonés puede conducirnos hacia un panorama verdaderamente desolador. Además de montañas de escoria aún no retiradas, los edificios que contienen las dependencias en las que discurría el trabajo y la vida cotidiana de los mineros, de la dirección y de los demás trabajadores de las explotaciones se suelen encontrar abiertos, con las ventanas rotas y apedreadas; documentos oficiales de la empresa tirados por el suelo o reposando aún dentro de cajones, al alcance de todo el mundo; hay también restos de maquinaria eléctrica y neumática; almacenes saqueados, estructuras muy deterioradas, etc.
Es el caso del Pozo Ibarra, pero también el de otros pozos que además se ubican en plenas «rutas verdes», señalizadas para la práctica del senderismo, como la mina Bardaya, cerca de Matallana de Torío; donde incluso se aprecia la entrada a una de las bocaminas.
Pero la lista del patrimonio industrial leonés abandonado o en estado de grave deterioso es muy larga, y en él encontramos molinos, fábricas de luz, harineras, serrerías, resineras y edificios vinculados a la gestión de los pantanos, como las muy dañadas edificaciones de la Confederación Hidrográfica del Duero en Barrios de Luna.
En parte por eso, la Junta adjudicará en breve la redacción del catálogo completo del patrimonio industrial de León (es la única provincia de la comunidad que no lo tiene). Empleará en ello 100.000 euros y estará listo el año que viene.