Diario de León

Reportaje | maría jesús muñiz

Valdellán afronta su primer examen

La primera corrida de toros de la ganadería leonesa se lidia esta tarde en la plaza deLa Granja de San Ildefonso, con el leonés Javier Castaño también en el cartel

Uno de los toros que se lidiarán esta tarde en La Granja de San Ildefonso, fotografiado en la finca

Uno de los toros que se lidiarán esta tarde en La Granja de San Ildefonso, fotografiado en la finca

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Hace algo más de siete años que el ganadero Fernando Alvarez Sobra do decidió hacer realidad en Santa María del Río su sueño de criar toros bravos. Dehesa de Valdellán fue la finca elegida, y la que da nombre a su ganadería. El único hierro de bravo que se cría en la provincia de León tiene esta tarde el primer gran compromiso de su historia: Valdellán lidia su primera corrida de toros. Lo hace en La Granja de San Ildefonso, y con el también leonés Javier Castaño en el cartel. Le acompañan José María Lázaro y Alberto Román.

Los tres toreros que lidiarán seis astados de Valdellán, puro encaste Santa Coloma. Un tipo de toro muy cotizado por los aficionados, que de la mano de algunos ganaderos como el de Valdellán está luchando por recuperar su sitio en los festejos. Un sitio que tiene que darle el punto de fiereza que siempre ha caracterizado a los toros de este encaste, una fiereza de la que se han alejado en los últimos años las ganaderías que han dado en llamarse «más comerciales».

Los toros que se crían en la Dehesa de Valdellán conservan puro el encaste Santa Coloma. Álvarez Sobrado constituyó su ganadería con un lote de dos sementales y 80 vacas de la ganadería Hoyo de la Gitana, una de las procedencias de más prestigio del ganado bravo.

El origen de este encaste se remonta a principios del siglo XX, cuando el conde de Santa Coloma compró la mitad de la ganadería de Murube y la cruzó con reses de Saltillo, en un intento de aunar la característica calidad en la embestida de los primeros con la bravura de los segundos. Mantuvo, pese a la mezcla, dos líneas en su ganadería donde predominó cada una de las características de sus orígenes.

En 1920 Graciliano Pérez-Tabernero compro al conde de Santa Coloma un lote de vacas de la línea ibarreña, aunque mantuvo una importante aportación de saltillo. La familia salmantina mantuvo a lo largo de todo el siglo fidelidad a este encaste, convirtiéndolo en uno de los pocos hierros puros del panorama ganadero.

En el año 2000 la ganadería dejó de anunciarse como Hijos de Ignacio Pérez Tabernero y pasó a denominarse Hoyo de la Gitana, nombre de la finca donde pastan.

La ganadería de Valdellán tiene una antigüedad del 2000, y en el 2002 compró los derechos y el hierro de El Castrillón. Formó su ganadería con sementales y vacas de Hoyo de la Gitana, y mantiene puro el encaste.

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