Rock, pop, balada e incluso tango en un álbum con temas ineludibles
Empieza con Alta suciedad , un clásico de Calamaro («el campeón tiene miedo/ tiene miedo de pegar/ no se quiere romper las manos porque tiene que cantar») y termina con el extraordinario tango Jugar con fuego («Yo tengo cuatro claveles/ uno por cada motivo/ el encuentro, tu mirada/ mi secreto, nuestro olvido»). Entre medias, el rítmico y nostálgico 5 minutos más («Tengo abierto el minibar/ y cerrado el corazón/ y sólo late/ sólo late por los dos»), el impresionante Estadio Azteca («Prendido/ a tu botella vacía,/ esa que antes,/ siempre tuvo gusto a nada») o el trascendente Los chicos («Y si te toca ir arriba antes que yo/ porque existe la vida eterna...»). En total, y sin contar las rarezas, sesiones de grabación y videoclips del deuvedé, hablamos de 18 temas imprescindibles para entender la carrera del versátil artista bonaerense, ese que se atreve con todos los géneros, incorregible, insustituible y que ha venido poniendo voz, letra y sentimiento a emociones que, día a día, y vida a vida, todos acabamos por sentir alguna vez. El paso del tiempo, los amores perdidos o recobrados, el fútbol, la soledad, las amistades inmortales... son algunos de los temas recurrentes de este artista hallados en Andrés, obras incompletas , donde se recogen canciones de discos como Grabaciones encontradas , Alta suciedad , El cantante u Honestidad brutal . Calamaro ha tocado junto a los más grandes artistas, y así, acompañó a Bob Dylan en una gira de 12 conciertos por España en 1999.