Crónica | carlos del amo
Seduciendo bajo la lluvia
Brad Pitt emociona a cientos de fans en San Sebastián

Brad Pitt y Quentin Tarantino, ayer en San Sebastián.
Desde su llegada en avión privado a San Sebastián todo ha sido una locura. Carreras de fans desde el Hotel María Cristina al Kuursal persiguiendo su coche, rueda de prensa multitudinaria y él, Brad Pitt, una estrella donde las haya, ha adornado siempre con una sonrisa la perilla que luce estos días por España. Sí, su afición por la arquitectura le ha llevado a localidades como Avilés, incluso se rumorea que podría haber sido uno de los Premios Donosti del Festival de San Sebastián, pero resulta que a Brad Pitt esto de los trofeos no le va mucho, y eso que este año ha sido candidato al Oscar por El curioso caso de Benjamin Button , de David Fincher. Ayer, durante la rueda de prensa junto a Quentin Tarantino para presentar la película Malditos bastardos , que abrió la sección Perlas de Zabaltegui, ha dejado claro: «Disfruto del lado público, pero me gusta preservar mi vida privada».
En Malditos bastardos, escrita y dirigida por Tarantino, quien ofrece una visión sarcástica e irónica en tono de western de la Francia ocupada por la Alemania nazi, Pitt es el teniente Aldo Raine, un militar muy violento que se pone al frente de un grupo de soldados judíos, obsesionados con la venganza, a los que se les encarga acabar con el Tercer Reich. La película está rodada en los míticos estudios Babelsberg de Berlín, en donde Josef von Sternberg dirigió a Marlene Dietrich en El ángel azul o Fritz Lang Metrópolis , e incluso el propio Goebbels hizo sus películas.