Los madrileños no pegaron ojo en la Noche en Blanco
Más de un millón de personas inundaron los 200 actos culturales gratuitos

Miles de personas se concentraron en la Gran Vía.
Madrid no durmió. Cientos de miles de personas -”jóvenes, gente madura (con niños y sin ellos) y también de la tercera edad-” abarrotaron las calles más céntricas de la capital para disfrutar de la Noche en Blanco, una iniciativa lúdica que ofreció decenas de actos culturales gratis hasta bien entrada la madrugada.
A las diez de la noche -”una hora después del pistoletazo de salida-” ya había 350.000 personas las calles, según datos de Protección Civil. En su «pico» máximo (hacia las doce) había un millón largo. La Noche en Blanco arrancó en la Plaza Mayor con la suelta -”y el regalo-” de miles de globos de helio. Unos ascendieron a los cielos, otros eran sujetados por cordeles. La gente competía a ver quién lograba dar mayor altura a su artefacto.
Todos los globos llevaban escritos micropoemas del escritor Benjamín Prado y de la poetisa y cantante Ajo. «Esto supera la ficción, debe ser realidad», rezaba uno de los 30.000 globos que se lanzaron. «Muchos creen que esto es solo la primera parte, pero nadie sabe de qué». «Lo que importa de un poema es en quien te convierte». «Desordenando la felicidad me encontré con la vida» El alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, acompañó a Prado y a Ajo en la suelta de los líricos mensajes.
El recorte presupuestario (840.000 euros frente al millón y medio del año pasado) no ha sido obstáculo para que aumentaran las actividades (196, un 15% más que la edición anterior) y el número de asistentes, a lo que ayudó el buen tiempo que hizo toda la noche. «¡Viva Belén Esteban!», gritó un joven que paseaba por una iluminadísima Gran Vía. «¡Yo, por mi hija, mato!», le respondió un grupo al otro lado de la acera. Al igual que en años anteriores, las colas en el Museo del Prado y el Thyssen hacían bufanda a los edificios. Otro lugar muy concurrido fue el Palacio Real, cuyas cocinas estuvieron abiertas al público.