El Thyssen se pone «caliente» con la exposición «Lágrimas de eros»

Un visitante observa una de las figuras expuestas.
El director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, Guillermo Solana, estaba exultante. Necesitaba un chute de este calibre para recobrar la ilusión y la autoestima. «Ha habido exposiciones anteriores que no han logrado alcanzar las expectativas», reconoció Solana. «Fallos míos, dudas, conflictos internos, todo eso hizo replantearme el futuro al frente de este museo; y me dije: hay que arriesgar». El resultado, tras año y medio de trabajo, son las Lágrimas de Eros , una muestra «de alto voltaje» que incluye 119 obras, entre pinturas, esculturas, fotografías y vídeos. «Hemos hecho una selección subjetiva, como no podía ser menos, de los principales mitos, tanto cristianos como paganos», precisó el director artístico de la pinacoteca y comisario de la muestra. «Aquí, el doctor Freud, se hubiera encontrado a sus anchas», comentaba.
Y es que la exposición se abre a todas las orientaciones y recovecos del deseo: la mirada masculina y la femenina, lo heterosexual y lo homosexual, el vouyerismo, el exhibicionismo, el sadomasoquismo, el fetichismo, el canibalismo, el vampirismo, la necrofilia. A través de las épocas y los medios, el espectador verá reaparecer una y otra vez los diferentes símbolos de las tormentas de la pasión.