opinión
Ni una en el clavo
La desinformación procedente del área de prensa del Auditorio es cada día más alarmante y nadie se da por aludido a la hora de asumir responsabilidades. El pasado fin de semana visitaba el centro la Orquesta de Cámara de Viena, en la que además de producirse un cambio en la dirección (estaba previsto que subiera al podio Adrian Brendel y en su lugar fue el puntilloso pero eficiente Marco Boni quien lo hizo), también lo hubo en el programa. Haydn y Mendelssohn eran los anunciados y lo que se escuchó fue dos Haydn, un Mendelssohn y un Mozart. Parece ser que estas sustituciones ya se conocían desde una semana antes, aunque en la página web del centro siguió figurando Brendel hasta el mismo momento del concierto.
Semejante galimatías informativo produjo una total confusión en público y medios, acentuado por el silencio más significativo del gabinete de prensa del Ayuntamiento, que es quien últimamente sirve las noticias del Auditorio, y que en ningún momento se dignó a enviar los cambios producidos. Como resultado, nada de lo publicado, ni leído en las ondas, coincidió con lo que sucedió en el escenario. Naturalmente, y a estas alturas de mandato, esto que una y otra vez denunciamos sencillamente les resbala en el consistorio, como hemos podido comprobar por activa y por pasiva; y lo que es aún peor, se toman represalias injustas cuando quienes deberían hacer un verdadero ejercicio de reflexión sobre si el Auditorio merece el trato que le están dando son quienes tienen ahora la responsabilidad de gestionarlo.
Respecto al soberbio concierto que nos ofrecido la Orquesta de Cámara de Viena, adelantar que fue una grata sorpresa encontrar entre sus miembros al prestigioso violonchelista leonés Luis Zorita, al que ya hemos tenido ocasión de escuchar en este centro en dos actuaciones como solista con éxito más que merecido. Haydn y sus dos sinfonías marcaron las diferencias expresivas y cromáticas con otras formaciones similares y la perfecta y cuidada dirección del maestro Boni, imprimió a cada una de las obras elegidas el marchamo de un gran director. Mimó la cuerda, cuidó el metal y marcó un tempo ágil pero sin apresuramientos.