Reportaje | marcelino cuevas
Las blancas oraciones de Cristina Ibáñez
La pintora leonesa expone sus obras en la galería de arte Ármaga

La pintora leonesa Cristina Ibáñez.
Memorias de la nieve que diría el ilustre Julio Llamazares. Páginas en blanco con todas las texturas conocidas y algunas inventadas. Renglones torcidos para contar verdades auténticas. Alfabetos misteriosos para concitar a la magia. Y sobre el mensaje la transparencia de unas veladuras que añaden incertidumbre.
Pero hay mucha poesía en las blancas historias que Cristina Ibáñez entrega con enorme generosidad al espectador sobrecogido.
Los símbolos han sido una constante en el caminar artístico de Cristina Ibáñez. Sus citas a las grafías primitivas, mostraron una etapa personal e intransferible de la pintora. Y ahora, continuando esa estela, aparecen en su obra esos mensajes subjetivos que son como apretados versos que la artista entrega con cierto rubor, con tímida insistencia, como si no quisiera desvelar del todo sus secretos más profundos.
Y en toda la exposición la presencia de un sentimiento oriental que se manifiesta tanto en lo material como en las intenciones. «El blanco del oeste es el blanco mate de la muerte, que absorbe el ser y lo introduce en el mundo lunar, frío y femenino. Conduce a la ausencia, al vacío nocturno, a la desaparición de la conciencia y los colores. Pero el blanco de este es el del retorno, es el blanco del alba, cuando la bóveda celeste reaparece vacía aún de colores, pero rica en todo su potencial». Comenta Cristina que la «palabra es el principal vehículo de comunicación entre los hombres. Las palabras pueden contenerlo todo o estar vacías, pueden servir para unir o para enfrentar a las personas, pero cuando se entonan como una oración elevan el pensamiento de quien las pronuncia en silencio».
«Las oraciones blancas no tienen sabor, por eso sus palabras se pintan como un hilo fino, porque son como una exhalación mínima, tanto, que a veces ni existen. Una oración es blanca porque refleja toda la luz que estalla dentro, y siempre es gozosa, porque es un reencuentro». Lo dijo Alberto Nodar.
Lugar: galería Ármaga. Alfonso V, 6.
Horario : de lunes a viernes, de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00.