opinión | el invento del maligno
Talentos
El invento del maligno
Telecinco ofreció la otra noche la décima edición de Tú sí que vales , la versión de Gestmusic sobre el formato de programa cazatalentos. Tuvo unos resultados de audiencia espantosos: una cuota del 11,7%, muy por debajo de los dos millones de espectadores. Era una noche difícil porque en TVE-1 había fútbol de la selección española, de manera que esa cifra de audiencia hay que compensarla con este factor corrector. Pero lo que no admite compensación es el contenido del programa, del que sólo puede decirse una cosa: qué lamentable mediocridad. Si Telecinco quería un programa cazatalentos, ha fallado el golpe; porque llamar «talentos» a lo que ahí aparece es, en la mayor parte de los casos, una verdadera broma. El problema de Tú sí que vales , en mi modestísima opinión, es que se parece demasiado a El Semáforo , aquella cosa de Chicho Ibáñez Serrador en TVE-1 donde, entre otros hallazgos, descubrimos a Cañita Brava. El Semáforo no era un programa de talentos; o sí, pero a su manera, que era una manera deliberadamente cómica y extravagante, con una atmósfera a mitad de camino entre la feria popular y el museo de los horrores. Quiero decir que El Semáforo no se había propuesto como objetivo encontrar a estrellas ocultas de la ópera o la danza, sino, más modestamente, actuar como cantera para la segunda división del teleshow-business y satisfacer el viejo deseo de tanta gente de ser «reina por un día». Tú sí que vales , por el contrario, había empezado con aspiraciones más altas: desde el principio se nos presentó como un programa cazatalentos, sobre el modelo anglosajón del Got Talent , y del que han salido estrellas mundiales -"más o menos efímeras-" como Paul Potts y Susan Boyle. Si usted recuerda, fue eso lo que desató un serio rifirrafe entre Telecinco y Cuatro, cadena que, por su parte, había adquirido los derechos para hacer la versión española fetén del Got Talent propiamente dicho. A lo mejor fueron las consecuencias de ese rifirrafe las que movieron a Tú sí que vales a bajar sensiblemente su listón, para evitarse problemas en los tribunales; no lo sé. Lo que es evidente es la enorme distancia que, en materia de calidad, separa a Tú sí que vales de cualquier programa de talentos serio. Con un material así, cualquier intento por captar el respeto del público queda condenado de antemano al fracaso. Y si lo que se pretende es rebajar calidad para ir más bien hacia un programa cómico -"opción tan legítima como cualquier otra-", entonces Gestmusic debería introducir modificaciones en el jurado del programa, que tiende a actuar como si estuviera evaluando a artistas de verdad. O una cosa, o la otra.