Entrevista
«Occidente ha alcanzado una edad plena de maduración e inicia su decadencia»
Habla con claridad meridiana acerca del colapso que sufren muchas ciudades, del proceso de nomadismo al que se ve abocada la población mundial, de la uniformidad y las nuevas formas de urbanismo... En el Musac aún puede verse el resultado de su última expedición.
-”¿Cómo influye la política en el urbanismo?
-”Además de una institución social y cultural, además de una red de transporte y mercado, una ciudad es una entidad política. En ciudades de Estado, como Madrid o Berlín, la política ha determinado y continuará determinando la estructura y la identidad de estas ciudades, eso es algo con lo que tienen que vivir sus ciudadanos, al igual que ciudades como Praga o Venecia tienen que vivir con el turismo. A menudo, en estas ciudades, conectadas de manera global al resto del mundo, la parte más importante, los cascos históricos y patrimoniales se utilizan como centros políticos, turísticos o financieros, con lo que han sufrido un proceso cada vez mayor de fragmentación en distintos territorios, divididos en poderes con diferente nivel político y económico. Algunos de ellos se están volviendo más locales, mientras que otros están desarrollando un crecimiento mucho más global. Así que, lo que está ocurriendo es que un número cada vez mayor de ciudades están siendo sajadas por las dinámicas de la polarización, separadas en territorios de vencedores y perdedores, siguiendo la dinámica del neoliberalismo y la globalización.
-”¿Estamos creando heterotopías lejanas a la escala humana?
-”No creo que una heterotopía suponga un conflicto con la escala humana, pero pienso que estamos sufriendo una gran pérdida en la diversidad -”tanto social como física-” no sólo a través del incremento del tamaño y la rapidez que imprimen las grandes ciudades, sino también por la tendencia general a globalizar la estética debido al incremento en la convergencia de la producción y el consumo. Las particularidades de la herencia local y regional han sido reemplazadas por diseños similares, que se repiten hasta la saciedad en todos los sitios del mundo. Además, debido al hecho de que el tamaño de las ciudades se hace cada vez mayor y la velocidad de su desarrollo se agiliza cada vez más, puede que estemos sacrificando un nivel importantísimo de nuestra intimidad física con la ciudad, es decir, en relación al tamaño de nuestros propios cuerpos y la velocidad de nuestras percepciones. La monumental escala del desarrollo urbano actual, caso de las casas colmena o los complejos habitacionales de China o Burj Dubai -”el edificio más alto del mundo con 818 metros y actualmente en construcción-” continúa empujando las ciudades y la arquitectura más allá de la escala humana.
-”¿Hay alguna semejanza entre el crecimiento urbano en las ciudades de países emergentes y los barrios deprimidos del primer mundo?
-”En las ciudades en desarrollo de las economías emergentes, ves el crecimiento de vecindarios informales que acomodan a la población rural que emigra a la ciudad en un periodo de tiempo extremadamente corto. Los ejemplos históricos son los gecenkondu en Estambul (barrios creados por los emigrantes de la Anatolia expulsados de su tierra por la pobreza y la necesidad de buscar un futuro mejor en las ciudades) y Dar Dong Nae, creado en Seúl desde 1960 a 1980. Los ejemplos actuales son las infaustas favelas en Caracas o los increíblemente densos y pobres asentamientos en Bombay. Estos asentamientos informales son el resultado de las ciudades que se desarrollan a una velocidad y un tamaño que supera sus recursos.
-”¿Hay algún tipo de semejanza en el primer mundo?
-”Ahora vemos cómo han decaído áreas de naciones desarrolladas, como Detroit, en Estados Unidos, o Halle Neustadt en Alemania. Estas ciudades son el resultado de un agotamiento económico en el que no existen recursos adicionales o población para mantener estas ciudades creciendo al mismo nivel de siempre. Cuando los motores económicos que habían mantenido el desarrollo en marcha se acaban, la nación comienza a sufrir un proceso de polarización en el que los grupos más débiles viven en territorios urbanos en decadencia para dejar que los grupos más poderosos continúen disfrutando del mismo crecimiento económico que tenían anteriormente.
-”¿Podemos asistir a la muerte de ciudades como Los Ángeles, por ejemplo?
-”Muchas ciudades han muerto o han menguado durante la historia de la humanidad. Roma es el ejemplo más importante de ciudad que merma. Se estima que Roma tenía cerca de dos millones de habitantes en el siglo I, y cayó hasta los 20.000 ocho siglos más tarde. Detroit es el campeón actual de ciudad en decadencia. En menos de cincuenta años ha pasado de casi dos millones a 900.000 habitantes. La historia ofrece ejemplos de un gran número de ciudades e imperios que han desaparecido, convirtiéndose en ruinas inhabitables. Al tiempo, hay otras con una capacidad de resiliencia asombrosa y algunas de ellas tienen más de dos mil años de vida.
-”Sí, pero ¿Y Los Ángeles?
-”No comprendo muy bien la razón por la cual usted cree que Los Ángeles se enfrenta a su muerte en un futuro cercano. Supongo que se refiere al hecho de que su organización -”su crecimiento y densidad se descontrola-” pudiera no respetar las restricciones que marca la naturaleza y las limitaciones energéticas en un futuro. Esta tendencia es cierta, pero Los Ángeles aún tienen una oportunidad para reorganizarse hacia una estructura urbana más eficaz para superar estos restos. Pero esto es algo que todas las ciudades deberían poner en marcha pronto.
-”¿Están los arquitectos retrocediendo? Quiero decir que muchos de ellos sólo se miran el ombligo en lugar de pensar en las necesidades de los nuevos mundos para los que proyectan sus edificios.
-”Nunca he visto los ombligos de los arquitectos y probablemente no sean demasiado atractivos. Si a lo que se refiere es al hecho de que la arquitectura ya no es una parte activa del diseño del futuro, tengo que decirle que no es culpa de los arquitectos. Supongo que pensará así porque la arquitectura ha sido un agente fundamental en el desarrollo de la modernidad, de la teoría y la ejecución de la nueva sociedad y las nuevas políticas que definieron el siglo XX a ambos lados del telón de acero. Pero la muerte de la modernidad no tuvo lugar tan sólo en la arquitectura sino que penetró en todos los campos del pensamiento y la producción. Ya nadie piensa que podamos ser iguales bajo un régimen socialista o convertirnos en clase media bajo la égira capitalista. El pensamiento de la modernidad sufrió un golpe ideológico y, desgraciadamente, murió.
-”¿Cuál es la alternativa de la postmodernidad?
-”Ahora creemos en diferencias y distinciones. Las políticas neoliberales no son más que un reflejo de cómo las sociedades se han reorganizado siguiendo la ideología «yo mejor que tú», en lugar de la de la igualdad de semejantes. Esta tendencia a incrementar el bienestar propio a expensas del de los demás también tiene su reflejo en las expresiones arquitectónicas, que buscan formas especiales cada vez más únicas, esculpidas gracias a softwares digitales. La tecnología digital trajo un nuevo expresionismo eclíptico, al igual que la industrialización generó los rascacielos de acero y el cristal. La muerte de la modernidad y el auge del neoliberalismo han contribuido también.
-”¿Por qué dice que estamos regresando a una vida nómada?
-”Es simple. Nuestra civilización se está volviendo cada día más nómada. El tiempo medio que pasamos como trabajadores en una empresa o como habitantes en una ciudad se reduce de año en año. Este proceso queda lejos de la cultura de un trabajo de por vida propio de las corporaciones japonesas o de las factorías norteamericanas de no hace tantos años. El tiempo que vivimos y trabajamos en una ciudad se hace cada vez más corto y estoy casi completamente seguro de que la gente que esté leyendo esta entrevista ya no vive en la casa en la que nació. Con el incremento de la migración transnacional y transcontinental de trabajadores poco cualificados, así como de los «expatriados» de alto nivel salarial, nuestro nomadismo está ya muy lejos de un simple caso de turismo global y vuelos de negocio.
-”¿Los resultados de su investigación «Las nuevas rutas de la seda» muestran la emergencia de ciertas ciudades y la decadencia de otras?
-”La mayoría de las ciudades de Asia están creciendo. Y en China están creciendo de manera asombrosa, de forma exponencial. Es en las economías desarrolladas de Europa occidental y Norteamérica donde las ciudades están decayendo. La excepción son las ciudades de la antigua Unión Soviética, debido a los cambios políticos que han sufrido y a la emigración que se ha producido a las economías desarrolladas y liberales del oeste. Estas tendencias indican que Occidente ha alcanzado una edad plena de maduración e inicia su decadencia, mientras que el Este está en estos momentos creciendo económicamente. Así que Las nuevas rutas de la seda trata acerca del proceso de madurez y el crecimiento de Asia en general. Pero esta visión no es el único propósito o interés de la investigación. Los trabajos que estamos llevando a cabo son mucho más complejos, e incluyen la proyección del futuro del continente asiático como un sistema más integrado, con el potencial para generar las líneas maestras de la evolución de la civilización humana. Espero que esta hoja de ruta sea humana y positiva.
-”¿Sigue un patrón fijo la despoblación? ¿Podemos prever e impedirlo? ¿Cuál es el impacto social y cultural?
-”Hay muchos patrones que pueden indicar que una ciudad o una región están despoblándose. Con el que yo estoy más famirializado está basado en el comportamiento nómada de la tecnología y las grandes empresas. Una vez más, tenemos que poner Detroit como ejemplo. El cambio tecnológico en la producción automovilística ha obligado a las factorías primero a salir de la ciudad e instalarse en áreas rurales, después a otras ciudades y más tarde a otros países y continentes. Este movimiento dejó Detroit sumido en la ruina. El resultado es que el centro de la ciudad se convirtió en un gueto ocupado por afroamericanos pobres. Por cierto, más del 80% de la población de Detroit es afroamericana y el precio medio de una vivienda rondaba en 1999 los 25.000 dólares, menos del salario medio de los americanos en ese momento.