Los monaguillos de José Lull dan la bienvenida a la Navidad en Bernesga

Una de las obras de Lull.
Hay mucha gente en León que piensa que unas navidades sin la presencia de los traviesos monaguillos del pintor valenciano José Lull no son unas navidades felices. Es como si faltara la nieve, no se escucharan villancicos o el turrón hubiera sido prohibido por severos médicos convertidos en furiosos inquisidores.
Y es que los monaguillos del veterano pintor levantino son un canto a la alegría, un divertimento pictórico de altos vuelos que nos reconcilia con los artistas que aún son capaces de contar historias en sus cuadros.
Un referente pictórico. Toda esta visión lúdica de la obra de José Lull no quiere decir que el artista haya dejado de lado en algún momento los fundamentos clásicos de una obra que ya es referencia dentro del arte español contemporáneo. Sus espectaculares paisajes son óleos de ejemplar ejecución, con una extraordinaria fuerza y con un magnífico empleo del color.
Pero hay que reconocer que este entrañable abuelo de la pintura española cuando mejor se desenvuelve es cuando decide plasmar los juegos y aventuras de los niños. No importa cuál sea el escenario, las orillas del Mediterráneo, los umbríos rincones de un patio valenciano o el espacio lleno de luces y sombras de las antañonas sacristías rurales.
Hay muchas facetas en la pintura de este genial artista, pero personalmente y especialmente en estas fechas cercanas a las fiestas navideñas, a nosotros nos gustan de manera extraordinaria sus monaguillos, en todo momento juguetones e imprevisibles, desafiando la mirada severa del anciano párroco, llenando el espacio sagrado con unas impagables sonrisas. Y siempre enriqueciendo los lienzos con el vistoso colorido de sus túnicas, con el contraste mágico de rojos y blancos sobre un oscuro fondo que recuerda a los pintores clásicos del barroco.
Una auténtica delicia para la vista que estas navidades podemos disfrutar en la sala de arte Bernesga.