Entrevista | antonia san juan | actriz
«Nunca he sido una chica Almodóvar. No tengo ese título»

La actriz, directora y productora Antonia San Juan.
Tres décadas después, hoy mismo, se entiende que la actriz que saltó a la fama en 1999 por su personaje de Agrado en Todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar, era más amante de la moqueta casera del trabajo que de las alfombras rojas de la fama. Entre medias, el teatro fue la gran pasión y sustento de Antonia San Juan, pero, como le ocurre en muchas ocasiones al gran teatro, desde el prisma de lo underground. Es decir, que Agrado le dio la fama cuando llevaba tantas horas de vuelo de trabajo como los que haría de ida y vuelta a su tierra querida.
Con un monólogo titulado Las que faltaban consiguió que su trabajo actoral sobre las tablas fuera conocido y con Hijos de su madre estuvo en cartel en la capital de España durante varios meses. La lluvia fina de esta actriz comprometida se completa con varios cortos premiados, como V.O., y ahora llega al cine largo de la mano de su primera película, Tú eliges. Se trata de un proyecto artesanal en el que bajo el planteamiento de comedia ácida, con tintes locos pero con profundidad, aborda preguntas cotidianas que afectan a todo el mundo. Neus Asensi o Luis Miguel Seguí, su marido en la vida real y cómplice necesario para que muchos de los proyectos de su productora Trece Producciones vean la luz, son parte de un elenco que juega al cine libre, hecho con pocos medios y mucha dignidad.
No es necesario aclararlo, pero por si acaso: Agrado era un afortunado personaje que le tocó en la lotería Almodóvar. Pero detrás estaba una mujer trabajadora, productora, actriz, empresaria que da trabajo a un equipo de gente en una productora en estos tiempos de desmantelamiento general.
-¿Si la presentamos como chica Almodóvar sale ganando?
-Nunca he sido una chica Almodóvar. Yo no tengo ese título. Otras, como Carmen Maura o Chus Lampreave, que han hecho más de una, lo son. Lo mio fue una sola película y un solo personaje.
-Y hace diez años ya. ¿Cómo lo recuerda?
-Fue una oportunidad muy buena que me sirvió para que me viera todo el mundo. Pero tuvo sus problemas. Porque hubo gente, hasta los de mi profesión, que se creyeron que yo era el personaje de Agrado. Y parecía que tenía que explicar que yo era actriz desde hacía mucho tiempo. Con Pedro no tengo contacto más allá de saludarnos si nos vemos.
-Usted es de las que no para. Como empresaria, productora, directora, actriz-
-Hace diez años que creamos esta productora y me sirve para hacer todo lo que quiero. Han sido muchos años de esfuerzo, pero merece la pena.
-En concreto, en teatro, más específicamente en Madrid, tampoco es de las que desaparece y ha tenido varias producciones independientes de éxito.
-Siempre he estado en el mundo del teatro. En todos los frentes. A veces, es complicado entrar en las redes y hay que buscar financiación por todos los lados. Pero sí, nosotros no hemos parado de trabajar y en el teatro hago lo que quiero.
-¿Cuáles son los temas que le interesan ahora?
-Los de siempre. Creo que no hay nada que nos pueda dar más libertad que el conocimiento. El resto son clichés sociales que encorsetan y que hay que liberar para que las personas puedan desarrollarse. Aún se imponen las ideas tradicionalistas, que son las que mandan en la sociedad.
-En la película que ahora estrena, «Tú eliges», aborda varios temas sociales como la familia, la homosexualidad o la necesidad de que cada uno entienda al otro. ¿Cree que se ha avanzado en este terreno?
-Poco. Falta mucho. Porque, como te decía antes, sin conocimiento, sin saber más, el individuo está limitado. En la película hay una madre que quiere saber de su hijo a toda costa. Hasta simula ser lo que no es para conseguirlo.
-¿El mundo del espectáculo contribuye a avanzar?
-Hombre, si ves ciertos programas de televisión, se podría decir que lo contrario. A mi cuando me entrevistan, al ver que yo de lo que quiero hablar es de temas serios o de mi trabajo, me da la sensación de que les intereso poco. Hay programas de televisión que tienen unos planteamientos terribles, que se dedican al morbo y son insultantes.
Suele posicionarse con claridad en lo que a la libertad de la mujer se refiere-¦
La mujer tiene que ser libre a base de ser independiente.