Paul Auster se despide con una defensa del cine intimista y onírico
El escritor presentó ayer junto a Óscar Curiases el ciclo de cine dedicado a su obra cinematográfica y asegura de nuevo que, de momento, no tiene pensado volver a rodar

Paul Auster, ayer, a su llegada al salón de actos del Ayuntamiento para presentar el ciclo de cine d
Paul Auster se despidió ayer de sus lectores leoneses con un coloquio sobre su actividad cincematográfica. Dirigido por Óscar Curiases, cuya tesis doctoral gira en torno a las películas del escritor norteamericano, el ciclo se centró en tres de sus cintas: Smoke, Lulu on the Bridge y La vida privada de Martin Frost . Durante la charla, que tuvo lugar en el salón de actos del Ayuntamiento de León, Auster rechazó que sus novelas tengan carácter cinematográfico, como ocurre con las de John Dos Passos o Margarite Duras, y destacó que si se respira cine en sus obras se debe al carácter de sus historias y a las referencias de que se sirve para describir a los personajes que las pueblan.
Se refirió a Lulú on the bridge , la película que se proyectaba inmediatamente después de que finalizara el coloquio, y destacó que nunca le interesó que este filme tuviera carácter realista. «No me interesa mostrar la realidad como lo hace la televisión o el cine más comercial», aseguró el escritor, que destacó que frente al ritmo frenético, él se decanta por imágenes que confundan al espectador y le hagan moverse entre la vigilia y el sueño. Y es que para Óscar Curiases, muchas de las perspectivas desde las que Paul Auster afronta sus películas siguen el proceso de construcción de los sueños de Sigmund Freud, con lo que podría decirse que el cine austeriano recrea la senda surrealista.
Por otro lado, y según Curiases, la actividad cinematográfica de Paul Auster atraviesa un desierto creativo. «Él mismo lo ha repetido varias veces durante su estancia en León. Asegura que, al menos en un futuro cercano, no tiene previsto ni rodar películas ni escribir guiones», destaca, y añade que la razón puede hallarse en las críticas recibidas por La vida privada de Martin Frost . «El problema de esta película es que no se resuleve bien. Creo que sobra la mitad del metraje», explica Curiases, que subraya que el peso dramático de la cinta se encuentra en la primera parte.
Alaba sin embargo Smoke , la primera incursión de Auster en el cine, una cinta cuyo guión filmó el escritor y que se basó en el cuento de Auggi Wren. Encuadrado en el cine independiente de los años noventa, es un crisol de personajes -”antihéroes-” cuyas vidas se entrecruzan a través de un estanco de Brooklyn. Su estructura no es líneal y, desde luego no está basada en el espectáculo. Todo lo contrario. La fuerza de Smoke se basa en la ruptura con el dicurso. «las historias se cuentan como en las cajas chinas. Unas contienen otras, son historias fragmentadas», comenta Curiases, que califica la película como una de las abanderadas de la postmodernidad cinematográfica. Óscar Curiases explica además que otra de las características del cine de Paul Auster es su carácter europeo. «Para él, Europa es siempre un referente; tanto que por lo general trabaja con actores y directores europeos», resalta, poniendo como ejemplo a Wenders, que estuvo a punto de dirigir Lulu on the bridge .