Diario de León

Serrano y Álvarez Oblanca presentan «La guerra en León»

Publicado por Edilesa, esta investigación muestra por primera vez cómo era y cómo reaccionó la provincia en la contienda

Soldados «nacionales» en las trincheras de Asturias y León.

Soldados «nacionales» en las trincheras de Asturias y León.

Publicado por
cristina fanjul | león
León

Creado:

Actualizado:

«Este no es un libro de memoria histórica. Éste es un libro de historia y hemos presentado los hechos con rigor, profesionalidad y decencia». Secundino Serrano calificaba ayer así la pretensión que ha presidido la investigación realizada por él mismo y por Wenceslao Álvarez Oblanca. Publicado por Edilesa, La guerra civil en León es la primera obra que presenta una película fiel de cómo se desarrolló la contienda del 36 en la provincia, de cómo era la sociedad y de qué forma vivieron los ciudadanos tanto los momentos previos a la guerra como el escenario que ésta dejó en su fisionomía. Y es que no hay que olvidar que más del 12% de la población leonesa fue víctima de la represión franquista. Las cifras -”aún incompletas-” arrojan unos porcentajes más que evidentes. Por entonces, la provincia de León tenía 150.000 varones de entre 15 y 64 años. Pues bien, el enfrentamiento del 36 se saldó con 791 fusilados, 1.563 paseados y 598 desaparecidos. Además, 18.000 leoneses estuvieron en campos de concentración y cárceles. De ellos, 6.700 estuvieron en San Marcos, 500 en la prisión de Santa Ana y otros 500 en el Arco de la Cárcel.

Secundino Serrano y Wenceslao Álvarez Oblanca subrayan en el hecho de que la represión en León fue desmedida por el simple hecho de que se trataba de un lugar «moderado». No había ni falangistas ni comunistas y no hubo trincheras. «El ambiente era tranquilo. No había ni violencia, ni pistolerismo ni huelgas», destaca Serrano, que recuerda que en las elecciones en las que venció el Frente Popular fue la derecha la que se alzó en León, lo que da una idea de que no había demasiados elementos que «depurar». «En las imágenes de la época se ve a políticos republicanos con destacados miembros del estamento eclesial y militar. La normalidad reinaba en León», explican.

La razón que aportan los investigadores y que explica la violencia con la que se trató a los republicanos fue la impunidad. «Simplemente, se permitió la violencia», destaca Álvarez Oblanca, que recuerda que cualquiera podía ponerse el uniforme con las correas de la Falange y participar en los «paseos». Además, ambos coinciden en el hecho de que los asesinatos se basaron en la mayoría de las ocasiones en venganzas personales y en la resolución de envidias.

La mayoría de los presos y asesinados fueron jornaleros -”militaban en sindicatos y no tenían propiedades, con lo que se les asimilaba a la revolución-”, los maestros y los ferroviarios.

Secundino Serrano destaca que con esta obra no se ha querido ahondar en las historias individuales. No obstante, sí hace hincapié en la cantidad de historias de cobardía, mezquindad y -”las menos-” de valentía que la guerra dejó en León. Recuerda por ejemplo la cantidad de republicanos que se asimiló al nuevo régimen o el miedo de muchas familias que ante el asesinato de uno de sus familiares ni siquiera pudieron vestir luto. El castigo ejemplarizante era afeitarles la cabeza.

tracking