BALONCESTO. LIGA LEB-ORO
León brinda otra faena gloriosa (92-72)
Humphrey y Schraeder lideraron la exhibición de juego total frente al Orense

Juanjo Bernabé, a la derecha, se fajó para dirigir con maestría a los suyos.
Baloncesto León regaló a su afición una noche gloriosa. Y lo hizo sin poder contar con Rick Hughes (en Estados Unidos por la muerte de su madre) y frente a un rival como el Orense que se presentaba en el Palacio igualado con los de De Grado en la tabla. El 92-72 que reflejaba al final el marcador lo dice todo, incluso menos ya que los leoneses llegaron a ir hasta 32 puntos arriba (90-58 tras una canasta de Rocchia) en un recital de defensa, intensidad y ataque que desarboló a los de Paco García capaces sólo de comandar el electrónico con el 0-2 (Koffi) y el 2-4 (Sánchez) de los compases iniciales. Y ahí se acabó todo porque cuando la máquina de Baloncesto León empezó a funcionar el partido se convirtió en un monólogo de los locales que en su brillantez encontraron a dos jugadores ayer «descomunales», Ryan Humphrey y Ross Schraeder. El primero auténtico duelo y señor de la zona que con 22 puntos y 12 rebotes dejaba en evidencia tanto a Howell como a Koffi y el ex de León Lucho Fernández, si cabe el único que mostró cierta consistencia en un plantel gallego que naufragó en todas las líneas de juego. Y el alero porque después de varias jornadas apuntando maneras ayer se hartó de anotar con siete triples incluidos.
Ante esta tesitura no fue de extrañar que del 2-4 se pasara en apenas dos minutos al 7-4. Y en dos más al 13-6 que obligaba a Paco García a intentar reconducir la situación. Pero ni con esas. León estaba enchufado. Pletórico en defensa, sin apenas errores en el pase (hasta el descanso sólo contabilizó tres pérdidas) y con un notable acierto ante el aro las ventajas para los locales fueron creciendo hasta el 21-13 con el que se cerraba el primer cuarto.
Los diez minutos siguientes apenas variaron la decoración. Incluso la superioridad de Baloncesto León se hizo más patente. En apenas cinco minutos los locales habían hecho incluso más importante la herida en los gallegos que sólo habían podido anotar una canasta por medio del dominicano Ogirri mientras que los de De Grado sumaban hasta diez puntos más. A 1-™25 para el descanso la barrera de los 20 puntos a favor de León era ya una realidad (41-21), misma renta que iba a dejar a falta de dos cuartos visto para sentencia el pulso (43-23). Pero el festival no iba a quedarse ahí. A pesar de que la intensidad defensiva de los de De Grado bajó algunos enteros en la tercera entrega no lo hizo su resolución ante el aro. Humphrey, Iturbe y Fontet se paseaban por la zona mientras que Schraeder, Urtasun y Rocchia hacían lo propio en el juego exterior. Del 43-23 se pasaba en un abrir y cerrar de ojos al 55-30 que Lucho Fernández con sus triples se encargaba de ralentizar. Pero nada más porque el Orense era ya un juguete roto en manos leonesas.
Con el 74-52 se llegaba a los diez minutos finales. Salvo milagro León iba a vivir un cuarto de lo más plácido posible. Pero la ambición del plantel local no se quedaba ahí. Robo tras robo, rebote a rebote y una acción ofensiva tras otra posibilitaron que su festival se fuera a los 32 puntos de margen que reflejaba el electrónico a pocos minutos para la conclusión. De Grado había demostrado que con una excelente dirección desde el banquillo aplicada de manera sobresaliente por sus jugadores sobre la pista el a priori «ogro» Orense se había quedado en un mero enano, un equipo que sólo al final lograba maquillar su descalabro pero no evitar que León pasara por encima. Incluso el técnico local tuvo tiempo para dar minutos a canteranos como Pablo Llamas y Sergio Martínez. Seis y cuatro minutos fueron su premio en un partido en el que Baloncesto León volvió a recuperar la consistencia que hasta el encuentro frente al Melilla le había proporcionado triunfo tras triunfo en el Palacio de Deportes. Después de los traspiés frente a los norteafricanos, el Mallorca y el triunfo gris ante el Vigo, la incontestable victoria frente al Orense refrenda que esos resultados fueron sólo un despiste.
Porqué León ayer estuvo pletórico en lo que más y mejor sabe hacer, en la intensidad. Y eso que no pudo contar con uno de sus mejores argumentos como Hughes. Pero cuando la maquinaria funciona todos son igual de importantes y las bajas, por muy renombradas que sean, se notan menos. Orense lo sufrió ayer en sus carnes.