Reportaje | MIguel Ángel Tranca
Salva, el señor de los Cárpatos
El atleta cepedano concluye su desafío por Transilvania superando cinco días hostiles

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Objetivo cumplido. Así puede resumirse el enésimo desafío deportivo que el cepedano Salva Calvo afrontaba la semana pasada. En este caso el reto no era otro que recorrer los Cárpatos esquiando. No fue una empresa fácil pero para este ultrafondista nada parece imposible. Ni las condiciones orográficas ni las climatológicas pudieron con el y su compañero en esta ocasión de fatigas, el asturiano Valentín Pedregal. La aventura empezaba precisamente el viernes cuando el atleta de Brimeda llegaba a Bucarest desde donde se trasladaría por carretera a Cabana Capra, aunque la nieve le hacía una mala pasada obligando a Salva y Valentín a realizar parte de este trayecto andando para acometer el día siguiente en la soledad más absoluta cinco días de intensa lucha contra los elementos.
La primera jornada el reto pasaba por cruzar el macizo que separa la provincia de Arges de la de Sibio, en plena Transilvania. O lo que es lo mismo, acometer una ascensión de más de 600 metros desde los 1.585 en los que se encontraba el hotel a los 2.200 de la primera meta. «Subimos por la carretera que tiene casi un metro de nieve y varias avalanchas. Después de tres horas llegamos a Balea Lac, al otro lado ya del macizo de los Fagaras. En una pequeña bajada se me rompe un esquí y me salta la fijación. Intentamos arreglarlo, pero el alma- del esquí está rota. Decidimos dar la vuelta foqueando ya que así sí podía desplazarme. Conseguimos llegar a un refugio, pero no tenían esquíes ni material para arreglarlo y en la primera bajada fuerte terminó de romper el esquí y perderse los tornillos de la fijación. Subimos de nuevo al refugio y el guarda me prestó unas raquetas para terminar de bajar. Ya era de noche, por lo que tuvimos que hacer uso de las frontales para llega», apunta Calvo.
La segunda jornada no fue mejor. Con la nieve como acompañante (más de medio metro de espesor se acumulaba en la carretera), el cepedano se puso manos a la obra camino del pico Caltun. A pesar de no poder alcanzarlo por muy poco Salva sí aprovechó la jornada para preparar un nuevo reto, el que afrontará la próxima semana en Font Romeu (Pirineo francés). La ascensión al pico Podragu (2.462 metros) marcaría el tercer día en los Cárpatos. El peligro de avalanchas era latente y aún así, y tras varias horas de ascensión, el cepedano y su compañero lograban llegar a los 2.200 metros. Pero el desafío aún no quedaba ahí. En los dos días posteriores Calvo lograría hacer cima en el collado Lezerului para ya en la jornada final intentar repetir hazaña en el pico Paltinului. Nieve y más nieve, peligro de aludes y la soledad más absoluta fueron sus acompañantes en una travesía que el atleta de Brimeda intentará repetir el próximo verano por los Cárpatos Fagaras. Eso sí, antes ya tiene subrayadas en su agenda otro buen número de exigentes pruebas en las que Salva demostrará que hoy por hoy pocos deportistas pueden igualarle. Para ello, nada mejor que una excelente preparación y una inquebrantable fuerza de voluntad.