Diario de León

Balonmano. Liga asobal

Sufrimiento en el retorno del Ademar a la liga

Un Alilovic colosal con un 67% de acierto fue el salvavidas al que se cogió el equipo

Desde sus más de dos metros de altura el bosnio Prce se eleva sobre la defensa madrileña.

Desde sus más de dos metros de altura el bosnio Prce se eleva sobre la defensa madrileña.

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Georgino fernández | león
León

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E l Reale Ademar acusó el parón. Su retorno a la liga ante el Alcobendas estuvo lleno de sufrimiento. Demasiado ante un Alcobendas que es uno de los candidatos a no descender de categoría. Sólo echar un vistazo al exiguo resultado: 18-15 basta para darse de cuenta de que el partido fue malo en ataque. Brilló la defensa y destacaron los porteros, especialmente Alilovic que entró en la segunda parte y echó el candado en la meta leonesa para acabar conu n 67% de efectividad. De los 21 lanzamientos que recibió, el croata detuvo catorce. Y a su portentosa actuación se agarró el equipo para acabar a flote al término de los sesenta minutos.

Un final agónico para un comienzo que no hacía presagiar tanto sufrimiento. Y es que con una defensa homogénea que llevó al Alcobendas a consumir cuatro minutos para batir a Álamo, el Reale Ademar salió muy serio a la pista dispuesto a ir a por el partido. Pero el Alcobendas es un equipo ordenado que sabe a lo que juega y ayer lo hizo a velocidad súperlenta en sus ataques. Con esos mimbres el equipo leonés tuvo que ver a los madrileños siempre pegados a su espalda.

Un ataque posicional de libro que culminó Ortigosa de falso pivote da a los de Ribera al filo del minuto trece la primera renta digna de llamarse así: 5-3. Pero el brazo del montenegrino Dukic, el principal rerente ofensivo de su equipo (cuatro dianas de las cinco que llevaba el Alcobendas) mantenía el encuentro en distancias cortas. Tanto que los de Guijosa volvieron a empatar poco después.

Ribera entendió que debía darle otra velocidad a las cosas y puso en pista en la dirección a Doder para avivar el ataque pero no acabó de funcionar. El Ademar estaba pasando los peores momentos del choque. El pivote Tremps encontraba demasiados huecos en la defensa y el ataque se espesaba por momentos. Las alternancias en el marcador se suceden con márgenes estrechísimos. Con un tanteador muy bajo: 10-9 se llegó a la conclusión de los primeros treinta minutos.

El arranque de la segunda mitad fue similar a la de la primeera. El Alcobendas tardó más de cinco minutos en marcar pero en todo ese tiempo el Ademar sólo pudo hacer un tanto. Y así es complicado irse. Decididamente, en el partido mandaban las defensas. Y si además los árbitros permitían al Alcobendas jugar al borde del pasivo una y otra vez, con más motivo. Pero lo cierto es que el equipo leonés no estaba acertado en ataque. También es cierto que el meta serbio del Alcobendas Mijatovic parecía en ocasiones un muro, pero los leoneses desaprovecharon no menos de una decena de opciones. Ni los más viejos recuerdan a Krivoshlykov fallar las cuatro ocasiones de que dispuso.

Con el partido en un puño empezaron a encogerse los brazos y a notarse el nerviosismo. Pocos querían asumir la responsabilidad de tirar y al Ademar le faltaba tiro exterior. El 12-12 del minuto 17 era fiel reflejo de esta situación. Por fortuna Alilovic también empezó a ejercer de muro en la meta leonesa y los ataques de los madrileños se estrellaban en el croata una y otra vez.

En 22 minutos el Ademar había hecho tres goles y el Alcobendas cuatro. A falta de siete minutos el marcador mostraba un preocupante y exiguo empate a trece. Cada ataque era vital.

A falta de algo más de tres minutos un fly de Buntic a pase de Ortigosa da a los leoneses una ventaja de de dos tantos: 17-15 que valió su peso en oro y el colchón para la victoria final.

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