Se resintió de su rodilla lesionada ante el Cangas pero no pasó de un susto
Cuando llevaba catorce goles prácticamente sin fallo en su haber y el partido ante el Cangas tocaba a su fin, Stranovsky metió el miedo en el cuerpo a la grada cuando en una acción de juego se echó la mano a su rodilla dañada -”esa que le tuvo más de tres meses en el dique seco-” y se fue renqueante al banquillo para no volver a salir más. Por fortuna el percance no es serio.
«Fue un golpe. En un salto desde el extremo sentí una molestia en la misma zona donde me lesioné pero el médico me ha dicho que eso es algo normal. Me han dicho que durante un año o más tiempo puedo sentir molestias en ese mismo sitio. Con el golpe me hice un poco de daño pero nada más. Pude seguir jugando pero lo mejor fue salir. Voy a descansar estos días que tenemos libres (domingo y lunes) y estar bien para el último partido», manifestó el jugador eslovaco.