mundial de sudáfrica 2010
España llega en plan favorita
El equipo de Del Bosque, dispuesto a poner fin a la sucesión de desilusiones

El seleccionador español Vicente del Bosque, a la derecha, conversa con Carles Puyol.
España se presenta en Sudáfrica 2010 lanzada, considerada como favorita y dispuesta, como ocurrió en la Eurocopa 2008, a poner fin a su acumulación de desilusiones y frustraciones en los anteriores Mundiales de fútbol.
Por unas razones o por otras, el único resultado de relumbrón fue el cuarto puesto que alcanzó en Brasil-™50 y los momentos históricos positivos son infinitamente inferiores a los traspiés.
«La historia de la selección está llena de encuentros bien jugados y perdidos y encuentros mal jugados y ganados», llegó a afirmar en su día Pablo Hernández Coronado, quien ocupó el cargo de seleccionador nacional en los años 50 y 60.
Esta frase y su versión moderna, «Jugamos como nunca y perdimos como siempre», estaban vigentes hasta la Eurocopa de Austria y Suiza, en la que la selección comandada por Luis Aragonés puso fin de un plumazo a insistentes penurias en las grandes competiciones.
Sin contar con los dos títulos europeos, de manera reiterada España, pese a disponer siempre de, presuntamente, buenos combinados y grandes figuras, no ha encontrado el éxito en los Mundiales, en los que ni siquiera ha logrado subir al podio.
Ese Mundial de Brasil-™50, con Guillermo Eizaguirre en el banquillo y con el histórico gol de Telmo Zarra ante Inglaterra, y los cuatro tantos de Emilio Butragueño ante Dinamarca en los octavos de final de México-™86 han sido los momentos estelares de España en la máxima competición universal.
El resto de intentos acabaron prematuramente en fases de clasificación o con eliminaciones más o menos justas pero a la postre desilusionantes. Ahora el combinado de Vicente del Bosque pretende cambiar la historia.
Una marea de banderas y camisetas rojas y amarillas invadió la pequeña ciudad de Potchefstroom para recibir a la selección española, el último equipo en poner pie en suelo sudafricano, el mismo día del inicio del Mundial. «Es emocionante que estén aquí», comentó Stewart, que llevaba a su hijo Hayden, de tres años, sobre los hombros, mientras ambos, armados con sendas banderas españolas esperaban la llegada de La Roja a la entrada del complejo universitario donde se alojará la campeona de Europa durante las próximas semanas.
Bien envuelto en su chaqueta polar para protegerse del frío viento que soplaba en la soleada mañana de ayer viernes en Potchefstroom, a unos 120 kilómetros al sudoeste de Johannesburgo, aseguraba: «Soy inglés, pero llevo viviendo mucho tiempo en Sudáfrica y apoyo a España, más que a Inglaterra. Me gusta más su juego». Stewart montaba guardia a la espera de España.