la resaca de un día nefasto
El maracanazo
E l vendaval que trajo consigo la II Guerra Mundial había dejado Europa en ruinas, por lo que el Campeonato del Mundo se interrumpió durante más de una década. Pero en 1950 la gran fábrica de sueños comenzó a funcionar de nuevo, ya que Brasil se encargó de organizar un Mundial que habría de pasar a la historia como el del Maracanazo . A consecuencia de los desastres causados por el conflicto bélico fueron varias las federaciones que excusaron su participación, mientras que a otras se la negó la FIFA. Es el caso de la India, ya que sus jugadores pretendían jugar descalzos, tal como hacían habitualmente en su país. Y para otros hubiera sido mejor no haber ido, según ocurrió con Inglaterra. Curiosamente, la selección inglesa nunca había participado en un Mundial y su debut no pudo ser más desafortunado, ya que perdió por 1-0 antes el débil combinado de los Estados Unidos y luego fue España, gracias al legendario gol de Zarra, quien envió a la Pérfida Albión a casa.
Todo estaba preparado para que la gran final la disputasen Uruguay y Brasil, tal como sucedió en la épica tarde del día 16 de julio de 1950. La gran favorita era la selección brasileña, un bloque que rozó la perfección en las rondas anteriores, hasta el punto que sus jugadores recibieron, antes del partido, un reloj de oro con la leyenda: -œPara los campeones del Mundo-. El recién inaugurado estadio de Maracaná reunió a 203.849 espectadores, la mayor entrada que se registra en la historia del fútbol, bañados de confianza y optimismo por la supuesta superioridad de los suyos. Pero ante la sorpresa general, Uruguay se impuso por 2-1
El país se sumió en silencio y luto. Y muchos juraron aquel día no volver nunca más a un estadio de fútbol.