Esto es fútbol
Por fin, llegaron los requetegoles, esos tantos que son mucho más que un gol y bastante más que golazos. Ah, el inmenso placer de ganar. También hay una épica y una estética en la derrota, pero no es lo mismo. Sin la derrota de Troya, Eneas nunca hubiera fundado Roma; sin el debacle de Lepanto, a Cervantes las musas no le habrían inspirado su gran sueño imposible; hasta -œPerdidos- ha sido nuestra serie preferida. Una vez reconocido todo esto-¦¡no hay nada cómo una gran victoria, en el momento preciso y al equipo necesario! Todos queremos ganar, no diré que siempre, pero como mínimo los días pares. Lo sé, ayer era impar. Se siente. Esto es fútbol.
Dicen que es más difícil sobreponerse a un éxito que a un fracaso. Nos hacemos cargo, y tenemos todo el fin de semana para ello. Por cierto, en este deporte, a veces, hasta el final resulta complicado determinar quién es David y quién Goliat. Pero ayer, tras algunos titubeos, quedó claro. No tuvimos que canturrear, a lo Chavela Vargas, aquello de -œy tú que te creías el rey de todo el mundo-¦- La buena suerte no nos volteó la espalda, aunque nos dio algunos sustos. Lo importante es que seguiremos apostando en esa ruleta que es el fútbol, donde la buena suerte ha de apoyarse en la excelencia.
San Vicente del Bosque movió los hilos celestiales, y la Roja obtuvo plaza para continuar en el Mundial, del que no queremos irnos. Hay gula de requetegoles. Ni siquiera tras lo de ayer perdió el seleccionador su sobriedad gestual: ni un arqueo de ceja o un esbozo de sonrisa. Un duro todo corazón. Cristiano Ronaldo suele decir que a él sólo le gusta ganar. El se lo pierde, porque también hay épica y estética en la derrota. Pero ayer a la selección le había tocado no más la de ganar. Así es la vida. En impar. Se siente. Esto es fútbol.