Diario de León

Mundial de Sudáfrica 2010 | Gula de goles

Los besuqueos

Villa y Ramos tras el gol ante Portugal.

Villa y Ramos tras el gol ante Portugal.

Eduardo Aguirre
León

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L a testost erona masculina es una hormona liberal. No hay nada más que ver los arrumacos y besuqueos que dan los futbolistas al compañero que ha metido un gol, sin que por ello el Club de los Hombres Duros haya de convocar una reunión extraordinaria. Por otra parte, tales manifestaciones de júbilo son muy similares a las que tienen lugar en cualquier manada de animales hacia el miembro que les ha conducido, pongamos por caso, hasta unos turistas a los que merendarse. Es la felicidad de la supervivencia, sea en una competición deportiva o en la selva. Sí, hay mucha información genética en tales explosiones de gratitud. Cuando España metió su gol a Portugal, mi mujer y yo nos abrazamos instintivamente, y nuestro hijo adolescente huyó -"también instintivamente-" del sofá ante la posibilidad de recibir una carantoña. Cuando en un estadio se hace la ola, no se está haciendo nada muy alejado de las danzas de apareo de las ballenas o de los ritos ancestrales para que el díos de la lluvia llore sobre la tierra. Pura antropología.

Me falla la memoria ¿o tales manifestaciones de júbilo eran antes mucho más recatadas? A mí me gustan. ¿Quién no ha dado un achuchón telepático? Cuando Villa metió su gol a Portugal, corrió feliz hacia atrás, con los brazos abiertos, en una improvisada escenografía bellamente respaldada por un grupo de bailarines en un número musical de West Side Story , en el que la banda sonora eran los aplausos. ¿Acaso no estábamos usted y yo allí estrujando al Guaje? Teme al que no celebra jamás los éxitos de otro. También esto es pura antropología. Ay, pero como dice la canción de Casablanca : « Debes recordar esto:/ un beso es sólo un beso/una mirada es sólo una mirada/ y únicamente lo fundamental permanece/ mientras el tiempo pasa ». Como los goles de Villa.

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