Javier Fernández: «Antes de comenzar la etapa planificamos hasta dónde atacar»

Javier Fernández, director del Deyser Diputación de León, junto al coche del equipo.
Otro de los sectores que permanecen alejados de los focos mediáticos es la dirección deportiva de los equipos ciclistas. Salvo los grandes directores estrella como Johann Bruynell, Manolo Sáiz y Eusebio Unzué, la mayor parte de los directores realiza su trabajo en la sombra.
Ver una etapa desde dentro de un coche de equipo no tiene nada que ver con seguirla desde la barrera en la línea de meta o, ni mucho menos, contemplarla cómodamente sentado en el sofá. A raíz de la prohibición por parte de la UCI del uso de los pinganillos, su trabajo ha ganado un plus de peligrosidad. Deben meterse dentro del pelotón para darle instrucciones a sus corredores. Al entrar dentro de esa estructura multicolor, los directores deben andarse con mil ojos para evitar accidentes. «La prohibición de los pinganillos no beneficia a nadie. Los espectadores no ven más espectáculo y los corredores van perdidos. No podemos avisarles de las posibles incidencias que nos comuniquen los jueces ni tampoco tener una buena comunicación con ellos durante la carrera», asegura Jesús Fernández, director del Deyser-Diputación de León.
Saliendo de Camponaraya, en el segundo paso por esta localidad, se produce una caída. «Caída en el pelotón. Dorsal 105. Diputación de León». El ciclista que está en el suelo es Jonathan López. Entre la maraña de coches de organización, jueces, equipos, vehículos neutros... el vehículo del Diputación de León no puede acceder al corredor, que se levanta ayudado por algún espectador. Si se hubieran permitido pinganillos, la comunicación hubiera sido mucho más rápida. «El corredor nos hubiera dicho inmediatamente que se había caído y hubiéramos acudido de manera inmediata. Ahora, un juez ha visto la caída, seguramente no en el momento que se ha producido y nos ha avisado».
Jesús Fernández, que al igual que la mayor parte de los directores tuvo un pasado subido a las dos ruedas, explica el porqué de esas escapadas producidas en los primeros kilómetros que nunca llegan a buen puerto: «Cada equipo tiene sus objetivos. Algunos vienen a conseguir el maillot de las metas volantes, otros el de la montaña... por eso se producen esas escapadas». Junto con Jesús Fernández, en el coche del Diputación de León viaja Joaco, el mecánico del equipo y uno de los personajes que más intensamente vive el ciclismo, deporte del que es una enciclopedia viviente. Habla con Jesús acerca de muchos de los numerosos corredores que ha dado al ciclismo amateur y lamenta que el Ayuntamiento de León no promocione más el ciclismo de base. «La escuela del Ayuntamiento no es escuela, prácticamente sólo hay ciclistas veteranos».
Estando en el coche del equipo uno se entera cómo prefieren los ciclistas que sean las etapas. No les gustan los circuitos, especialmente los urbanos y la mejor hora para empezar una carrera es a mediodía. «Que la carrera empiece a las 12 o a la 11, es lo mejor para el ciclista, en todos los aspectos, porque luego, una vez que acaba la carrera, hay que llegar al hotel, recibir masajes, recuperar...» comenta Javier Fernández. En el coche del Diputación de León se ve como se prepara un avituallamiento, se observa a los ciclistas muy de cerca cuando se acercan al coche a recibir instrucciones, a por agua o a por comida. «Los corredores toman barritas, fruta... y para beber agua o agua con sales».
Vivir una etapa en un coche de equipo, una experiencia inolvidable.