natación. Europeos de budapest
De la suspensión al oro
El nadador cordobés consigue la victoria en los 50 metros mariposa en una jornada en la que Da Rocha logra el bronce en los 200 metros espalda femenino

El nadador español Rafael Muñoz con la medalla de oro conseguida en los 50 metros mariposa.
La natación española ya cuenta con los primeros éxitos fuera de la sincronizada. La ansiada medalla de oro fue para Rafa Muñoz. Después de una semana muy movida para el nadador andaluz, en la que se sometió a una vista que pudo suponerle la suspensión y expulsión de los Campeonatos de Europa de Budapest, consiguió el tiempo más rápido en la final de los 50 metros mariposa. En los 200 metros espalda, la joven Duane Rocha, que partía con el mejor tiempo de las clasificadas, obtuvo el tercer puesto.
Muñoz dejó claro quién es el número uno europeo en la distancia corta de la modalidad de mariposa. El cordobés logró refrendar su mejor marca personal entre los finalistas y consiguió hacerse con la primera posición al parar el crono en 23.17, por delante del francés Bousquet, que tuvo una marca de 23.41, y del ruso Korotyshkin con 23.43. La conquista del preciado metal para el español no ha sido fácil. La semana pasada tuvo que pasar un interrogatorio por el Panel Antidopaje de la Federación Internacional de Natación (FINA), debido a que no había cumplimentado en tres ocasiones los protocolos que les obligan a dar cuenta de su paradero a efectos de controles antidopaje. El nadador alegó haber sufrido un cuadro depresivo a finales de la pasada temporada y tras los Mundiales de Roma en 2009. Fue absuelto y se le permitió competir en Budapest. Tras el triunfo, alabó la decisión de la FINA: «Agradezco que hayan comprendido la situación en la que me encontré hace meses y hayan decidido quitarme la penalización».
El segundo podio del día lo obtuvo Duane da Rocha. La nadadora de Málaga, que hace dos años cuando no se clasificó para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 se planteó dejar la natación, se vio superada por dos británicas, Elizabeth Simmonds, medallista de oro, con 2:07.04, y Gemma Spofforth, plata, con 2:08.25. Da Rocha, una nadadora que ha tenido una carrera muy irregular en los últimos años, partía con el mejor tiempo de las clasificadas por la calle 4. Algo que, reconoció posteriormente, le impresionó y le puso todavía más nerviosa pues nunca había llegado a una final continental.
La española no se dejó llevar por la Simmonds, en la calle 5, que enseguida impuso un ritmo superior a las demás y se destacó. El primer 50 lo hizo en la cuarta plaza y los otros tres ya en la tercera, pero muy apurada al final por la alemana Jenny Mensing, cuarta por la calle 2, y por la holandesa Sharon Rouwendaal, quinta por la 7, y a las que la española no podía divisar dada su situación. Da Rocha, nacida el 7 de enero de 1988, salvó el bronce por un segundo cuando ya estaba extenuada, en la carrera, según reconoció, más dura de su vida.
Da Rocha reconoció: «Me ha puesto muy nerviosa salir por la calle 4 (por tener el mejor tiempo de las finalistas), aun sabiendo que la que tenía a mi lado (Simmonds) no era cualquiera, es una de las mejores del mundo, y eso te da mucha responsabilidad». «He pensado en el trabajo que he hecho, en que a veces dudaba si merecía la pena, cuando tocas la pared y ves que lo has hecho es una satisfacción enorme cuando ves todo lo que has te has sacrificado, todo ha valido la pena por algo», dijo la nadadora nacida en Brasilia y residente en Málaga. Añadió: «Un buen resultado siempre te da ánimos, un mal resultado siempre te cuestiona si tanto vale para nada. Aunque te cueste siempre tienes tu recompensa».
La decepción de la jornada fue para el nadador español Aschwin Wildeboer, que no pudo pasar de la séptima posición en la final de los 100 metros espalda. Con este resultado la natación española se coloca en el casillero de medallas en la sexta plaza con un oro, cuatro platas y un bronce. Mañana tratará de ampliar el medallero español la leonesa Érika Villaécija.